Bienvenid@ a laiguanaebria.com el blog de la Revista Mombaça. Aquí podrás encontrar todas las novedades relacionadas con esta publicación salmantina dedicada a ensayo, arte y literatura, info sobre números anteriores, material inédito y links de otros sites relacionados con la revista.

El nombre La Iguana Ebria es un pequeño homenaje al escritor venezolano Adriano González León, autor de
País Portátil, conocedor de los tugurios salmantinos, quien nos enseñó, como profesor y como amigo, que sin el concurso de la imaginación el ser humano no habría pasado de dos o tres generaciones. La Iguana Ebria estuvo en la mente de Adriano como editorial, como revista, como libro y como muchas cosas más; ahora está en la nuestra.

SILENCIO 2.0






Editorial Delirio


SILENCIO 2.0

13 de junio de 2009

Casa de las Conchas.

Salamanca.


La noche se afianza, pero no es menester confiar en ella. El público, indeterminado, escondido bajo los soportales, hace crujir sus huesos, o parpadea, no sube ningún poeta al escenario. Aquella noche me acordé de las cargas policiales, de los Jeeps, los gases lacrimógenos. Luego, en el segundo piso de la Casa de las Conchas, un poeta, apoyado en la barandilla, habló de la belleza, caminando, hablaba y caminaba, el público lo buscaba con los ojos, nadie lo veía, sólo esa voz que bajaba de arriba, donde la universidad pontificia iluminada, donde la parranda de los dioses descolgados de las nubes de tan borrachos. Oh, la belleza es esto y es lo otro, y la belleza es bella, y estas cosas, decía aquél poeta bajado de arriba, pero no del cielo, cosa confusa, postluminiscente o afterglow. Bajó y subió al escenario, recitó con ceño fruncido, inclinación hacia atrás de la espalda, como ballesta, o héroe pindárico. Tan alegre era su tristeza que uno no sabía qué hacer; pero al final siempre ocurre lo mismo, que para esto sirve la literatura, para que todas las mujeres del mundo se vayan con los surferos y directivos de empresas de zumos, y los poetas se queden escribiendo en casa que se fueron con ellas. Dijo: ahora un poema grande, y sacó un papel grande con un poema grande. Dijo: ahora un poema pequeño, y sacó un papel pequeño con un poema pequeño. Todos pensamos en los Beatles, al menos yo lo hice, por qué; buena pregunta: porque al principio se afeitaban y luego ya no, de modo que si la decadencia es barba, Gonzalo Escarpa, poeta, no era barba, sino abominación, monstruo, o tigre en la casa tomada. El más guapo de España, decían las mujeres. Los hombres también lo pensaban, y desde que le escuché tengo en cuenta la matemática fractal, la duración intermedia de los cigarrillos, donde todo ecuador aparenta vacío, donde todo centro es igual a cero, pero nadie sabe que al equilibrio no le hacen falta hospitales, ni vómito todos los días por efecto del veneno, porque en él no hay veneno.

Luego otro poeta, Josep Pedrals, al que la CIA busca para acabar con su vida, y que una vez estuvo en Japón y ganó un concurso de oratoria. Probablemente el único poeta catalán que los catalanes no entienden. Sin embargo suele ser así cuando te paras delante del Guernica y lo miras, hay cierto síndrome de Asperger, refutación holística de que todo conjunto debe ser comprendido una vez comprendidos cada uno de sus puntos. Pero hay cosas en este mundo que tienen demasiados puntos, y que por lo tanto no entenderemos jamás, hablo de Dios, por ejemplo, cuya manifestación más elemental es la muerte de Michael Jackson por parada cardio-respiratoria. La palabra respirar tiene su origen en el término ser. Quién no respira, no es. Y como Josep Pedrals (En Inglaterra Joseph) recita tan rápido y con tanta perfección –dicción- se puede decir de él que es más ser que los seres. Y la verdad, como dijera Lacan, a nadie deja de incumbir personalmente. Queremos saber la verdad. Eso queremos. Y entonces va Pedrals, sin micrófono ni nada, y recita una carta de amor que sólo habla de quesos, y hablando de quesos nos encontramos hablando de amor, en el sentido estricto de los agujeros y de que ágape es el origen de la palabra amor (αγαπη = amor [de αγαπαω = amar]). Eso quiere decir, intuyo, que si me echo colonia, ese olor ficcional tiene la intención de revelar las cinco estrellas de mi superser, pero ficcionalmente, joder; si sólo pudiera mi olor conquistar el mundo, entonces podría decir que me parezco un poco a Pedrals, cuya voz no sólo conquista a mucha gente, sino que además lo hace en diferentes idiomas.

Vamos allá. El último poeta es Peru Saizprez. En la cena, alrededor de una pizza marítima me habló de extraterrestres. Él es fotogénico, pero tiene las manos pintadas de negro. Me gusta el negro, dijo, pero no lo dijo. Empezó con un poema circular, en cuyo origen está la prehistoria de los hombres, y quizá ni siquiera nuestros últimos estadios evolutivos, sino otros, anteriores, demasiado atrás todo para que alguien pudiera comprender algo. Sin embargo parece ser que la incomprensión es un buen antídoto en cuestiones de ética sexual; hace falta comer para destilar el veneno, tempestad para nadie y dentro de uno, desear el alcohol tanto o más que el silencio. ¡Oh Dios, quiero que, por lo menos, en este mundo de mentiras, mi sangre al menos sea cierta! Como ciertos eran los breves pasajes que leía Peru con una peluca negra sobre su pelo negro y su traje negro (observación: llevaba zapatos rojos). Porque no es lo mismo que la chica salga de el pastel que el pastel salga de la chica. Que tenemos todo el derecho de fracasar, y de ir por allí pegando tiros a los mierdas de este mundo, pero no hay reconocimiento en tales derechos. Tenemos la obligación moral de preguntarnos por quién doblan las campanas, porque casi nunca doblan por ti; Yes sir, I can boogie, boogie, boogie. La literatura es una filosofía de la composición, es como el sistema de tiro al arco Zen, para el cual dar en la diana significa no tener que apuntar nunca. No le gusta a nadie, excepto a los poetas, morir sin testigos, solos, en una habitación; y sin embargo con todo el mundo por testigo: las plantas, los libros leídos en ese momento, o un verso que dice: desde que te conozco tengo en cuenta a la muerte.

Me cago en la puta, en el miserable y estrecho punto de mira de los telescopios. Para qué algo tan pequeño para decir algo tan grande. El poeta es como el Hubble, ve las galaxias y los cuásares, pero también estima y preferiría, de vez en cuando, alguna partida presupuestaria, alguna puta reparación. No, no hay nada que decir, pensó Pavese en su último día. Tutto questo fa schifo, pensó, e non scriveró mai piú. Pero aún así detrás de la ventana seguía lloviendo, y toda esa noche llovió en la Casa de las Conchas, y para qué, me pregunto yo, si el pozo estaba tapiado por orden de la empresa municipal de aguas, para qué, sino para mojar a los poetas y que la lluvia resbalara por sus textos, desfigurándolos, asimilándolos al movimiento del héroe que corta las cabezas de la Hidra, sin saber que de esas cabezas volverán a nacer otras, más fuertes, y temibles, y feas; y por más que nos maten y sacrifiquen, o corten en pedazos, en Jesucristo hemos de creer. La resurrección tiene las manos de la noche; y la muerte, en el caso de ser un poema de Peru Saizprez, es la diferencia entre ella y la diferencia misma.




Víctor Balcells Matas


Enlace relacionado: VOX 2.0




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PELLEAS Y MELISANDE, ANDE (PARTE I). EL SILENCIO 2.0




We're here because we're here

Because we're here, because we're here;

We're here because we're here

Because we're here. Because we're here.


Canción de trinchera 1916



Más allá de los bares y de los supermercados de barrio, descubrirás una montaña, una montaña de libros carcomidos por las polillas del estado, unidos por el cemento de las horas y por los excedentes del Vaticano. No te sorprenderá ver entonces, un castillo remodelado, ruina carnavalesca que dormidos en sus cimientos encerrará los estratos de un pasado lejano o próximo, dependiendo de la urna o musa que cumpla turno en ese momento. Atravesarás las puertas de basalto de la fortaleza expugnable, mas en su interior te asaltará la duda. Dicen las leyendas y los suplementos culturales que en la gran sala un fuego fatuo será alimentado por poemas nunca escritos, obras no sistémicas, engendradas en el silencio del lenguaje. Seis serán las puertas que te sonrían desde los lados hexagonales de un arabesco imposible. Tit, tit, tit, la lluvia hará acto de presencia y tú, querido egonauta, abrirás el primer camino. ¡Oh, tormento púrpura!¡oh punzada en el estómago! Aderezando pizzas con los pintalabios de mujeres muertas, Victor Balcells te saludará con palabras negras y desnutridas: “¿Qué tal?¿Has venido a ver como aderezo mis pizzas, en la hora violeta de las conchas?¿Acaso es adulterio el que un poema penetre por los oídos y construya una casa en la vagina? Las transiciones vagas del desamor, son estas: de la cama al alcaraván, del alcaraván al 24 horas, del 24 horas a la cama y vuelta a empezar, sólo que esta vez, no me muevo de la cama.” Redoble de platillos, no puedes pasar. Tu curiosidad te hará virar hacia la derecha, una puerta presidida por unas cerezas invertidas, emblema de lo que pudo pasar en un seat ibiza por carreteras ignoradas, seis tetorras explotando en el vacío, noches de búsqueda en una zodiac. No te intimidaran las trompetas de Queen al girar el gozne de la puerta. “I'm just a poor boy, nobody loves me” arrancarán las palabras descomunales desde el centro de una habitación sin ventanas. Un soldado, desafiante y rubio a partes iguales te exhortará a que digas “nada”, y tú, asustada, querrás enseñarle el miedo en un puñado de polvo, y querrás ser feliz como las bestias, y morderle la carne, enseñarle tus cicatrices. Pero ya sabes cómo se las gastan en el Somme. La tercera estancia está llena de ira, de canto occiso y luz de fluorescente. Hay ropa tendida sobre una chica que tañe las cuerdas del combate. Once dimensiones de tedio, ángel con sexo, ropaje extraño, cartas nunca abiertas y espacios hinchados por la mecánica del trapo. Ella es dulce, en su descarga de amazona.uk. ¿Podrá escribir los versos más duros esa mañana de soles como pirañas? Aún no lo sé. No lo creo. Pero cuando la lluvia ya sea flujo incesante hacia el gin-tonic ¿te decidirás a deshojar las últimas barreras, o te irás al cum-sonic?



Borja Aguiló

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UNAS BARBAS DE 'REMATE'

Fernando Martínez de la Serna


Fernando Martínez de la Serna

Las críticas que avalaban el trabajo de Fernando Martínez de la Serna, denominado musicalmente Remate, no podían ser más positivas. Revistas como New Musical Express, Uncut y Village Voice han reconocido la calidad de este artista asturiano afincado en Madrid. Asimismo, su último disco, Safe and Sound (2008), producido por Paco Loco, ha estado incluido en la lista de mejores discos del año, de acuerdo con Público, Mondo y Rockdeluxe. El concierto del jueves por la noche en el Corrillo, segundo concierto de Remate en el festival, tras su velada el día anterior en la Cueva, prometía encauzar folk, rock, funk y blues en un conglomerado construido a partir de la base armónica del pop británico. Un propósito de heterogeneidad musical que no nos había pasado desapercibido a un par de colaboradores del blog.

Cuando Borja llegó al Corrillo yo ya había conversado unos minutos con Remate, ambos habíamos coincidido fumándonos un cigarrillo fuera porque en el interior no estaba permitido. Remate, con sus ojos chiquitos y sus frondosas barbas, me había comentado que el concierto en la Cueva había sido un éxito, que él no estaba acostumbrado a tocar en espacios abiertos, donde suele haber problemas de sonido, pero que esta vez se había encontrado muy a gusto y que la gente había respondido bien. La gente comenzó a llenar la sala y Remate se situó sobre el escenario al piano, acompañado por la guitarra de Pablo Errea, músico más conocido como the Guinea Pig.

Fue una sorpresa para todos lo que nos encontramos. Un par de músicos descoordinados, the Guinea Pig con un aire tenso intentando improvisar desafortunadamente al fondo de un black angel and the destiny oscuro también como la barba de Remate. Borja consiguió cazar al vuelo unas partituras when the eagles cry y aunque far away del country Remate se declaró a Pig con un I miss you so, no lograron sincronizarse hasta que percibieron ritmicamente que every kiss was there. There was nothing to scare con los coros de Pig y una pequeña gama de azules que se ponían de acuerdo en el tuturururututurururú. Y es que las letras se perdían en algún punto no definido entre la nasalidad de la voz de Remate, el colchón aterciopelado de sus barbas y un micrófono que como nosotros, cada vez más tensos en nuestros asientos, pedía clemencia.

La gente empezó a marcharse de la sala y un tipo al fondo se preguntaba en voz alta "pero, ¿no eran tan buenos?". Sí, nos lo preguntábamos todos los que, ya aburridos, permanecimos allí charlando. Mientras, Remate and the Pig continuaban a su rollo, un pop clásico difícilmente digerible en directo, tres gracias como único intercambio con el público, dos bises regalados sin que fueran pedidos. Tal y como había confesado Remate en una entrevista de Enrique Peñas, él ya se sentía “más libre que nunca para hacer lo que le diera la gana”, y realmente lo hizo. Desde aquí, nosotros, también.


Cristina Martín




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DIGITAL 21, EN LA CRESTA DE LA OLA




Se avecina un fin de semana completito. Ayer fue la previa, ayer también era fin de semana. Si, el jueves es fin de semana, no solo porque hoy es festivo, sino porque así lo creemos las maravillosas personas que formamos este humilde blog, estamos absolutamente desatados (en pro del Festival, claro está), haciendo un esfuerzo sobre humano para no dejar ni un solo rinconcito del Festival sin observar ni analizar, aunque sea hasta las taitantas de la madrugada, ¡qué más da! Todos los días son fin de semana. ¿Y por qué? Bueno, porque somos jóvenes, alegres, guapos y tenemos unas jodidas ganas de pasarlo bien insuperables. ¡Nos apuntamos a un bombardeo!, ¡me apunto a un bombardeo! No tengo tiempo para tantas vainas y para colmo hoy se presenta un día digno de mención, a saber: A las 22:00 recitales poéticos y música en El Savor, organizado por Mombaça. A las 23:30 Macaco, a la 1:00 de la madrugada The Glimmers en Cum Sonic y a las 3:00 Maral Salmassi en Cubic. ¿Alguien da más?

Y si hoy es un día cargado, no lo fue menos ayer. Tuvimos una buena dosis de cultura, entretenimiento y diversión: la primera parada fue la performance que realizo la artista brasileña Beth Moysés en las inmediaciones de la Plaza, después la obra de danza contemporánea Mortal Engine de la compañía australiana Chunky Move y su grandilocuente espectáculo de luz (sobretodo luz), danza y sonido; en la que pudimos ver unos efectos visuales simplemente sobrecogedores. La última parada la hicimos en Cubic con Dj Amable y la penúltima (y la que nos atañe) fue el directo para Cum Sonic del pucelano Digital 21.

El Cum Sonic toca su fin. Después de diez días de directos el Festival va plegando velas, aunque sigue deparando gratas sorpresas. Por fin la sala toma temperatura, aunque nuevamente este logro no es gracias a los teloneros que amenizan los minutos previos al concierto (residentes de distintos locales salmantinos), sino a la calidad de los Djs participantes y a que finalmente han encontrado una ambientación sugerente para el local. Aleluya, después de nueve conciertos han dado con la formula: buena ambientación (luz y humo), proyecciones novedosas, un laser bien ubicado y buena música. A todo esto hay que añadir la calidad y saber estar de Digital 21, que se tuvo que adaptar a las extrañas circunstancias que planean sobre la “mini plaza” del Cum Laude y su normativa de no dejar entrar instrumentos en el local (…si no sabes torear pa´ que te metes) por lo que Digital 21 tuvo que cambiar el concierto y presentación de su nuevo trabajo por una sesión. Una buena sesión en la que revisó desde bases techno temas clásicos del punk, rock y grunge que hicieron bailar al numeroso publico asistente.

Telúrico




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SEGUNDA COMUNICACIÓN (PARTE X)

Andrés Catalán y Borja Aguiló

Jorge Páez y Luis Somoza

Sofía Elena Ibarra. Cerca, Fabio R. de la Flor

Blas García y Óscar Martín

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QUINTA GENERACIÓN DE LOS MERCHEROS

El Gallo Espacio de Arte Contemporáneo

Exposición Tetas, culos y otros animales
Espacio de Arte Contemporáneo El Gallo
(Gran Vía, 71)
Junio 2009




Por senderos de hienas se sale de la tumba
si se supo ser hiena

Gilberto Owen

Voluptuosos mercenarios sin salida, amigos todos, cruzad a vuestras hijas con los primeros arqueros que vuelvan con un ojo de cada color y la nariz de cera, me van a convertir en una máquina de matar, y de correr. Quiero que monten un escándalo mayor que el de aquél día, quiero que nos escupan a la cara, quiero acabar con esta familia; para el miedo colectivo planeo un destino extraordinario que siempre durmió con ellas. Pido especialistas en sus obras, poco habladores, huraños, renegridos, ni siquiera golpeados. Debéis esperar a que la mecha me asome a los oídos, esa es la señal del cáncer indio, la señal de que nunca me odié tan bien como en vuestros brazos, y tampoco funcionaba. Valía matar a la gente así, y no valían niños sin nalgas, el olor del XIV, la Sabana, la negra madeja que extiende nuestro anzuelo. Contagiar después a elegidos preocupantes con obsesiones auténticas, pero las jóvenes inexpertas van más allá –sabiendo cómo no mantener el equilibrio, reinas sin tocar tierra-, vulgar sería si lo consiguieran, vulgar sería que consiguieran lo que la vida les debe, y prioritario; el trigo de la aldea rodando hasta padres borrosos, rebeldes pero no demoledores, la verdad enmascarando que todo texto es la mayor bajeza. Yo en los ochenta os veía venir, una bonita voz, y una vida miserable. Ahora basta de palabras, de descansos reales, ahora que volvéis de plantar fuego, y eso es otra forma de callar. Transformad la idea de la mujer, no os quiero tal como sois, y mi trabajo acumulado. Planeo peregrinaciones futuras para armonicistas pendencieras que entretienen su ira comprándonos, cuando quieren corredores perfectos, seguros y destruidos boca arriba hasta el Pacífico: lo que mis pies buscan, vernos caer silbando. Escribid, haced lo que sea, pero escuchadme: dejad que ellas consigan el dinero.

Víctor M. Pérez Mateos

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LEV: ARQUITECTURA DE LA SOLEDAD


Lev. Muta Imago (Roma, Italia). Dirección: Claudia Sorace. Dramaturgia: Riccardo Fazi. Intérprete: Glen Blackhall. Sonido: Riccardo Fazi. Escenografía: Massimo Troncanetti. Vestuario: Fiamma Benvignati. Grabaciones voz femenina y canto: Irene Petris. Grabaciones piano: Marco Guazzone.

Salamanca. 5º Festival de las Artes de Castilla y León.

Teatro Caja Duero

Lunes 8 de junio de 2009. 20:00 h. Duración: 50’.



Cuando mira por la ventana, ¿qué ve?


—Muta Imago—



Al entrar en un teatro a oscuras, vemos la silueta de un hombre que, parado debajo de una lámpara, espera por el inicio de algo. Es una imagen inquietante puesto que de ese hombre sólo sabemos que su nombre es Lev y que algo extraordinario le sucederá. ¿Acaso no se llama Lev cualquiera de nosotros? Es una imagen inquietante porque sintetiza, con enorme fuerza visual, la soledad del hombre Lev o, por qué no decirlo, la soledad de un Lev que es igual a nuestra —la de cada uno de nosotros— incisiva soledad. ¿Acaso no está cada uno de nosotros mirando desde adentro, por la ventana del iris, lo que sucede en el mundo/teatro? El goteo silencioso en minutos de esa espera hace que lo que esté por suceder adquiera importancia de cataclismo, de la misma manera en que una mancha negra adquiere una apariencia tormentosa cuando se posa, macabra, sobre un lienzo blanco. La espera afina la tensión y estira nuestra expectativa hasta que la lámpara se cae encima del hombre y algo en el suelo, a manera de guerra, explota llenando de esquirlas, sesenta años después, la mullida contingencia del patio de butacas.

Lo que sucede en adelante es, al mismo tiempo, terrible y majestuoso. Terrible, porque la lograda imitación de una atmósfera de trincheras en mitad de la muerte nos incluye. Majestuoso, porque es difícil explicar el hechizo que, sobre sus espectadores, ejerce la compañía Muta Imago con tan sólo un poco de arena añadida a un sistema de tres paneles y tres lámparas movido por cuerdas y poleas desde el emparrillado. El hilo argumental es corto y exento de nudos: un soldado pierde la memoria por efecto de una bala en el cerebro y trabaja, día a día, en la recuperación del contenido que su olvido esconde. Pero no es sólo eso lo que vemos expresado, casi sin palabras, sobre el escenario. Es más que eso. Algo que compete a la metafísica implícita en la generalización que hace de un hombre, cualquier hombre y de cualquier hombre, todos los hombres. Esa metafísica que permite pensar en algo esencial que es común para todos (asumo el riesgo anti-positivista de una afirmación como la que acabo de emitir porque la compañía Muta Imago me ha hechizado).

Tres lámparas suben y bajan simbolizando, de manera alternada, una explosión, el desconcierto de una trinchera, la confusión de una guerra, la luz de una sala de cirugías y un amanecer. Tres paneles blancos de distintos tamaños bajan y suben generando todo el efecto de la destrucción tras los impactos. Esas mismas láminas (los he llamado paneles) serán, luego, usadas como tableros, cuadernos de notas y ventanas. Paneles de un material transparente, en un principio cubiertos por arena blanca, en los que Lev irá dibujando, con el dedo, su pasado, para encontrarse. La búsqueda sucede en mudo claroscuro de gesto y de sonido, con un juego de espejos que, situados en el suelo, proyectan imágenes sobre los paneles-pantalla. Lo demás es magia, ya lo he dicho



Cincuenta minutos de naufragio en una atmósfera creada para el arrobamiento. Espectadores que se hunden, como peces sin parpadeos, en los juegos de luz hasta ese momento de sugestión máxima en el que, por efecto de un haz sobre el que Lev derrama un poco de arena, vemos a una bailarina moviendo sus piernitas de fantasma (la bailarina es una trampa lumínica) ante la expresión de ese ¡oh!, inevitable, en boca de todos o de casi todos. Cuando los espejos se agotan y los gestos se acaban, cuando estamos alcanzando a Lev en la memoria de Lev, nos damos cuenta de que Lev ha recordado cuál es su brazo izquierdo —el que sostiene una lámpara— y de que Lev está preparado para volver a llamarse Lev entre nosotros.

De acuerdo. En escena, con minuciosa exactitud, algo bello ha sucedido. ¿Sólo eso? ¿Sólo el momento que se diluye y ya casi no existe cuando salimos? Tal vez sí. Tal vez no. Prefiero apuntarme a la segunda de las opciones. He aquí el razonamiento que inclina mi preferencia:

Durante el lapso de tiempo en el que estamos todos fascinados con lo que vemos sobre el escenario, el personaje Lev no dice una sola palabra pero el ambiente sonoro incluye varias voces en off. Una es la del médico que anuncia que la bala ha sido extraída, otras pertenecen a personas que hacen preguntas sobre lo que Lev recuerda y le ayudan, con esas preguntas, a reencontrar su memoria y otra es la de un locutor de radio que anuncia el éxito de la puesta en órbita del satélite Sputnik 2, ése que llevaba en su interior a la perrita Laika, primer ser vivo que, en noviembre de 1957, fue llevado fuera de la atmósfera terrestre. La puesta en escena refiere el drama de un soldado ruso sin memoria y, por momentos, el ambiente sonoro incluye a una voz en off hablando del Sputnik. No hay gratuidad en el teatro bien construido, luego entre Laika y Lev debería existir una relación interpretable como parte del concepto artístico que la obra expresa. ¿De qué manera es significativa esa inclusión referencial del Sputnik y de Laika? Por una parte, es posible que la mención del Sputnik tenga una función contextualizadora puesto que sitúa el momento en el cual Lev está escribiendo su diario y viviendo el proceso de recuperación de sus recuerdos. Ese locutor de radio podría ser parte del entorno histórico de Lev, una voz que Lev escucha y que, así, lo sitúa en un marco de coordenadas temporales determinado. Por otra parte, probable es que haya algo más que contexto histórico en la mención de Laika, y ese “algo más” es el que otorga, a esta puesta en escena, la dimensión generalizadora y, digámoslo así, trascendente de la que antes hablé. Es coloquial el uso de la expresión estar en la luna para referirse a una persona que está fuera de la realidad o que se ha distraído. No es difícil, entonces, relacionar dicha pérdida de realidad por desmemoria de Lev con la puesta en órbita de Laika. Más aún, yo veo en la puesta en escena de Muta Imago una delicada metáfora de la soledad. Dado que el recuerdo funciona como articulador de una realidad objetiva cuya objetividad es convencional y colectiva (nos construimos como individuos a partir de códigos culturales como el lenguaje hablado), una circunstancia como la pérdida de la memoria desvinculará, a quien la padece, de ese acuerdo colectivo que instaura una realidad, dejando a esa persona por fuera de dicha realidad por desconocimiento de los referentes compartidos. La comunicación requiere el conocimiento de lo convencional colectivo. El olvido de dicha convención supone la incapacidad de comunicación y, por tanto, la caída en un abismo de subjetividad. ¿En qué se parecen Laika en órbita y Lev desmemoriado? Laika y Lev son cuestionamientos metafóricos de la posibilidad de comunicación en ausencia de referentes compartidos; Laika y Lev son metáforas de la más profunda e impenetrable soledad.


Finalizando el tiempo de la puesta en escena, una voz en off le pregunta a Lev qué es lo que ve cuando mira por la ventana mientras que Lev, con cuerdas que lo levantan del suelo, imita el paso de un astronauta liberado de ataduras gravitatorias. De manera simultánea, una ristra de lámparas que apuntan directo a los ojos de los espectadores (lámparas en el suelo del foro enfocando hacia el patio de butacas) empiezan a disparar rayos fotónicos de altísima potencia. Nuestros ojos parpadean, quedan atónitos y lloran de fulgor antes de cerrarse. Ese aullido de luz nos taladra y nos incluye en la desmemoria de Lev: un drama que empezó con el destello de la explosión que le trepanó la zona de memoria en la cabeza. Ese grito de luz nos apunta y nos convierte en Lev, nos enmudece y nos pierde en el abismo de nuestras propias e individuales preguntas. De repente, estamos ciegos de luz y solos, atentos en el miedo de esa sencilla certeza: estamos solos, escuchando la ironía de una voz que nos pregunta: «cuando mira por la ventana, ¿qué ve?».


Catalina García García-Herreros

Salamanca, 11 de junio de 2009

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LA SAZÓN LITEARIA ES MI PUTA, QUE NO OS AMA (Introducción biológica, Part. I)

El Gallo Espacio de Arte Contemporáneo

Exposición Tetas, culos y otros animales
Espacio de Arte Contemporáneo El Gallo
(Gran Vía, 71)
Junio 2009



Pero no me dejes fastidiarla, ¿quieres?


Porque cuando necesito un amigo, ahí estás tú

Vaya desastre

J.Mascis


Mi instinto de autoconservación, ya sea una bandada de pirañas languidecida bajo máscaras de muy diversos gestos en unos, ya sea exhibido impúdicamente por otros promoviendo distintos grados de irritación entre sus congéneres y en ellos mismos, me es inherente, nos es inherente a todos. El instinto de autoconservación se manifiesta a través de infinidad de formas de codicia y estupidez.

Como se dilata un alojamiento de tres pisos para dejar salir un cuerpo quemado avanza la creación de belleza, con un rigor de firmeza difusa y obstinada. De esas formas obtusas están hechos quienes se hacen llamar prófugos de la justicia y elegidos de la vida. Son noticias de muerte cuyas consecuencias respirarán con seguridad por sus emisores, resumiendo el efecto clásico que se obtiene al golpear fuertemente una masa de carne blanda con un palo duro (debe uno escapar hasta el baño para hostiar un estanque inglés contra un fluido tenso como la apariencia de una naranja).

¡Oh extrañeza! El corazón, una minúscula melancolía de venganza y lujuria. Y rotos los huesos, te conviertes en libertad. ¡Oh dulzura!

Pero, ¿y qué hay del gusto de poder seguir inspirándose uno mismo estados pseudo místicos mediante el éxtasis ultratemporal que procura contemplar la arquitectura, los viejos edificios imperiales que definen lo auténticamente romántico (que no románico ni vulgarismo inglés) que yace en el propio espíritu? ¡Arrecifes de coral, mares sin olas, músicas casi preciosas, ritmos perfectos, amor!

¡Oh el gusto de poder gustarse de algo!

Ni en un solo aspecto -considérense también los trozos aparentemente inconsistentes e indefinitivos por sí mismos- de esas acciones propias de los hombres enjutos y crueles han podido encontrar los seres superiores algo de apetito, y mucho menos una sujeción liberadora. Los roles asignados a cada uno de los grupos que conforman el tejido social (quita la sociedad¡), transforman, cada día, en paranoicos a aquellos que brillan con luz propia y singular, tienen la necesidad notoria del tartufo que dirige sus pasos ciegos hacia la falta de escrúpulos y de pudores como medios guías hasta ningún fin; su función es bella.

Accedamos a la calle de las serpientes desde abajo, ascendamos rodando sobre el rubor de nuestros deseos de desear hasta dar con los fabulosos cielos rúbeos como el cobre prometidos por nuestros abuelos; visiones estremecedoras que nos asesinarán al mezclarnos con el último punto de la cuesta.

No. No se puede encontrar consuelo en el sexo, tampoco en un sexo programado para ser expuesto en sucesiones vagamente legítimas de imágenes parcas. No se quiere creer en una manera sexual únicamente dotada para unir conciencias sumisas y ágiles como monos.

En la pantalla del siglo XXIV, ponen esta madrugada la partida de póquer definitiva, entumecida por el interés típico de los artistas, y mis colegas amados pasan su tiempo tranquilos sin pensar en nada, sintiendo que soy un elitista. Vale, ahora confiaré estúpidamente en ustedes, y me conformaré con que también se pudran en el extraño anhelo que todos padecemos…

El poder para sugestionar a los visores siempre distraídos (ojo constantemente baboso y ávido) que cargan con la obligación de elegir a los ya elegidos, recae en cada degeneración sobre tipos y tipas que recogen sus sentimientos de dos lecturas y de sendos viajes.

¿Qué diferencia hay entre unos dedos delicados acariciando vientos de espinas y unas pezuñas cualquiera toqueteando la piel de la amada? Ducha la expresión en anatomía de vaca. Lava sus trapos en sangre de cebra. Ten a tus musas aprobadoras muy incómodas en su papel.

Lo que verdaderamente hace a algunos hombres del campo indiferentes hacia el progreso, a parte del resto de sus aspectos constitutivos (y con toda razón), es que se puede desglosar con facilidad en anécdotas de imaginería que amenizan las relaciones humanas. ¡Qué os creéis!, ellos se bastan a sí mismos en su soledad naturalizada.

Lo abrumador es que el progreso usa a las mismas personas para encarnar vidas distintas. Qué estupenda horterada. Es casi brillante.

Encerradas en las necesidades veleidosas de la sangre, los cartílagos y los huesos, luces libran una horrenda batalla chabacana y jhôven. Resuenan tambores de pieles ensuciadas, anúnciese la inmensidad de lo regresivo, por prometedor.

El cielo enrojecido, ¡ah! industrias grises como potentes caballos salvajes nacidos en los cuarenta y muertos en los ochenta. Si Haro Ibars resucitase de entre los cadáveres, os machacaría a todos a base de disgustos intactos, chutes de neón y escuchas del luciferino Lou. Y yo se la devolvería.

Loco es uno que sabe que detrás de la felicidad está la violencia.

-Pero, dime: ¿amas para perder?

Sí.


Toni Barriga Torres


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CONCHAS SILENCIOSAS. SPOKEN WORD. RITMOS DE VIOLENCIA

Fernando Martínez de la Serna
SPOKEN WORD
Ritmos de violencia.
Mª ángeles Vaquero, Luis Gutiérrez,Toño Blázquez y Luis Somoza.



No tenía nada que hacer, pero le debía una Luis, prometo verle recitar más veces, alguien se me comió las vísceras, pero a este tipo le sobran. Me encontré a gente, bastante gente, Jorge, Sofía etc... ya ves, YO entre tanta gente como siempre, y como siempre no era el protagonista ni falta que hace, ir de perdedor no es sólo una pose, malditos poetas, poetas malditos, para vosotros cola-cao, petazetas y kiwis.


En fin todo comenzó en el claustro de la casa de las conchas, falta una y no es la que tiene el tesoro, siempre se dijo que debajo de una había un tesoro pero alguien creyó más elegante intentar robar una corbata, cosas de la postmodernidad. Salió un actor-recitador en pijama, perdido, desvelado decía él, también decía que él no era actor, pero chillaba, chillaba mucho, diciendo algo como que en esta década a alguien se le olvidó gritar y es verdad, aunque sólo hubiera sido llorar quizás algo hubiera cambiado.

Los textos de Luis Somoza son directos, directos a la mandíbula o donde coño esté lo que te hace conmover. Intercalados con un par de relatos de diferente estilo pero que no desentonaron, la música estuvo bien y mucho frío. Me fumé un cigarro a cara perro. No se si allí se podía fumar, no se si yo debería fumar.

Tus textos son violentos, Luis, en la tertulia que tuvimos después en el Alcaraván decidimos que lo que se puede hacer es canalizar esa agresividad, tú lo haces así, con tu poesía. Esto viene a cuento porqué a propósito del spoken word se hizo una alusión a la marcha por la paz y la no violencia que puedes encontrar pinchando en www.marchamundialporlapazylanovilencia.com etc.. utopías, qué si no. Alguna vez habrá que gritar.

Ser antioxidante, ser antitodo, ser artificial, me recuerdan tus versos a los de la sps en la plaza de colon, calle san pablo. Ya ves se nos olvidó decir algo, nosotros que jugábamos con las palabras, aunque sea en contra.

that's all my friends.


José Payán



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SEGUNDA COMUNICACIÓN (PARTE IX)

Ni es eso ni es nada

Óscar Gago

La vaca que aporía

Cristina Martín, Pilar Sánchez, Sofía Elena Ibarra y Teresa Fraile

Alfredo Omaña

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MOBAÇA. FIN DE TEMPORADA 2009 EN EL SAVOR

MOMBAÇA REVISTA
Todo fluye imparable hacia...
no es nada
ya ni eso

Date cuenta



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SEGUNDA COMUNICACIÓN (PARTE VIII)

Maribel Iglesias y ¿David Escanilla?

Isabel Roldán y María Bastianes

Óscar Martín y Jessica Rodarte

Gonzalo Escarpa y Necorita

Cagon & Cólera

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LOS CUENTOS DE RUBÉN MATÍNEZ SANTANA

Rubén Martínez Santana



Cueva de Salamanca

8 de junio 2009

Un encuentro virtual entre iguanas de origen venezolano tiene lugar aquí desde estas letras. Asistimos en el blog al cruce de miradas de ojos saltones entre una iguana ebria, que se pasea dando tumbos por la ciudad unida por un lazo a Carlos Contramaestre, y Juana la Iguana, protagonista divertida, y en este caso sobria, de una serie para niños creada por Rubén Martínez Santana, en la que además este cuentacuentos, actor, director y escritor polimórfico y polifónico daba vida a tío Alberto.

Tío Alberto decidió quedarse en el hotel mientras en la cueva Rubén Martínez repartía azúcar en forma de cuentos sólo a los que habían besado. Rubén compartió escena con un marajá gordo y cincuenta negritos flaquitos y todos nos acurrucamos en su sombra hasta que apareció con una decena de magos. Y es que, flotando en el vacío sideral, el mago se pregunta una y otra vez “¿qué es lo que dije mal?”, pero el mago no dijo mal nada, es sólo que las palabras mágicas dejaban un regusto dulce sobre el espacio, una especie de vapor de agua silencioso en el que se sumergían varitas, conejos y chisteras.

Augusto Monterroso se hizo presente desde lo alto de la cueva, gritaron desde lo alto que sabían lo del dinosaurio, ¡sabían lo del dinosaurio! Y el cuento más breve del mundo casi rueda por las escaleras como las gafas mágicas del relato de Cortázar. Rubén era un hombre visible y todos nos dimos cuenta, con sus gestos, saltos, su forma de encogerse y ladearse, nos dictó la receta para un crimen perfecto, nos redactó un resumen de mitología desde una playa en la que juegan los unicornios. Cuarenta cuentos chiquitos como el microbio que ganó el Nobel de tanto estudiar al científico, cuarenta cuentos desde los que comenzar a contar las estrellas. Como colofón el Colorín Colorado del libro Abrapalabra de Luis Brito García, en el que Rubén reune luciérnagas, sube por un rayo, se pasea por una aldea donde la felicidad se guarda en vasijas para que no se gaste, observa la batalla entre las cosas y los nombres de las cosas, permanece prisionero en el laberinto de los ojos curiosos y finalmente se sitúa a las puertas del final de su sesión de cuentacuentos con el corazón del mago atravesado por la varita de la dicción de la ficción, allá en una cueva llena de conejos sin chistera.

Cristina Martín


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AN ANTHOLOGY OF OPTIMISM: UNA BUENA LECCIÓN DE TEATRO PESIMISTA



An anthology of optimism. Teater Camp X (Bélgica). Dirección: Jakob Wren y Pieter de Buysser. Producción: Campo Ghent (B). Texto: Pieter de Buysser, Jakob Wren.

www.anthologyofoptimism.com


Salamanca. 5º Festival de las Artes de Castilla y León.
Teatro Liceo, domingo 7 de junio de 2009.
20:00 h. Duración: 1h 10’.


Hay que cultivar el propio huerto

—Voltaire—


Un escenario de teatro lo soporta casi todo, menos la mentira. Por paradójica que parezca la anterior afirmación, estoy dispuesta a gritar a los cuatro vientos que la mentira teatral es abominada por el escenario y que la atmósfera teatral se enciende de chillidos mudos —los chillidos de lo groseramente fútil— cuando la están profanando. He sido testigo de una profanación y un ancestral sentido de la justicia exige de mí la siguiente denuncia.

Dos hombres vestidos con una normalidad desmarcada de significado (sé que todo atuendo es significativo pero estos dos hombres no parecían haber reparado en tal posibilidad semiótica: estaban vestidos como para ir a tomar una caña después de salir de su clase de idiomas), decía que dos hombres de apariencia anodina esperan, de pie sobre las tablas, a que su audiencia (con ese impersonal sustantivo colectivo «audiencia» se refieren a nosotros, los espectadores, durante su discurso) tome asiento. El escenario está convertido en plataforma de aula de conferencias con los siguientes elementos: dos sillas al lado derecho del espectador, una mesa/atril en la parte posterior derecha. A la izquierda del espectador, una consola de sonido. Sobre el suelo, en el proscenio, un proyector de transparencias que lanzará sus imágenes sobre un telón blanco que cubre el foro y que, de paso, acorta bastante la profundidad del escenario. Es un tópico afirmar que el aula de clase es un teatro y que el profesor es un actor de sus lecciones pero, tal vez, lo contrario no sea tan cierto. ¿Qué sucede cuando los actores vuelven trizas la convención del personaje y se convierten, con seriedad, en adoctrinadores de sus espectadores al enumerar, en tiempo real y con una burlona serenidad, los resultados de un experimento titulado Una antología del optimismo?

Todo empieza siendo convincente. Uno de los dos hombres habla desde el escenario mientras las luces del patio de butacas siguen encendidas y, con el mismo tono con el que se advierte a los espectadores que apaguen sus teléfonos móviles, empieza a decirnos lo mucho que le cuesta a él permanecer optimista en un mundo en el que los partidos de centro-derecha son cada vez más votados y en el que los recursos naturales “renovables”, como el agua, se acercan peligrosamente al bando de los “no renovables”. Algunos minutos más tarde, mientras se diluyen las luces del patio de butacas y queda acotada al escenario la convención de espacio teatral, el segundo de los hombres afirma que está harto de ese tipo de discursos. Dice que está cansado de los pesimistas bien bañados, bien comidos, bien reposados y califica al pesimismo como un lujo que no todos se pueden permitir. Acto seguido empieza a contarnos sobre el optimismo y los optimistas. Según el narrador (todavía no podemos hablar de personaje, el hombre se está dirigiendo a cada uno de sus oyentes en el patio de butacas), los optimistas son personas que, por haber padecido situaciones de dificultad real, se deciden a cambiar las cosas, poco a poco, empezando por su propia vida. Los optimistas deciden creer en la posibilidad de cambio como opción preferible a la del cómodo y quejoso pesimismo. Por tanto, los optimistas empezarán a actuar en positivo sobre la propia visión del mundo y, por extensión, empezarán a provocar cambios positivos en el mundo. Hasta ahí, todo va bien y resulta casi divertido puesto que los narradores (ahora hablan con micrófonos como auténticos animadores de circo) también tienen su punto de bufones y hacen, mientras hablan, gestos que podrían ser graciosos. Hasta ese momento yo estoy pensando que, de este experimento teatral con dos narradores no antagonistas, sin conflicto, sin desarrollo dramático de personajes y sin personajes, sin condensación de tiempo y espacio, sin creación de mundo alternativo, sin formalización sonoro-visual y con improvisación discursiva, decía que hasta este momento yo estoy pensando que de este experimento teatral, como siempre, algo se podrá aprender. Empiezo a sospechar que estoy siendo demasiado optimista cuando me doy cuenta de que los narradores se están tomando muy en serio su lección, de que, en verdad, nos están adoctrinando con su discurso sobre el «optimismo crítico» —así llaman a ese optimismo de acción cuyas particularidades mencionaré más abajo— y de que su puesta en escena ha sido, en efecto, pensada como uno más de esos gestos de «optimismo crítico» que pueden cambiar la situación del mundo. Es decir, su puesta en escena es una acción positiva que corrobora, en acto, el discurso que los narradores están intentado legitimar. De acuerdo en que el teatro tiene, de manera más o menos explícita, una función didáctica y, desde cualquier enfoque, una intención de impacto social. Pero de ahí a una sesión de motivación para jóvenes emprendedores, me parece a mí, hay una enorme diferencia. Mi optimismo es flor de un minuto cuando mi razón, no del todo educada para este tipo de discursos fáciles, empieza a preguntarse si la obra teatral denominada An anthology of optimism es:

a) ¿una parodia escenificada de los manuales de superación personal?

b) ¿una parodia de las charlas de motivación empresarial?

c) ¿una charla de motivación empresarial?

d) ¿una lección de auto-superación personal?

e) ¿una clase?

f) ¿una burla?

g) ¿un cuestionamiento genial sobre la convención genérica llamada “teatro”?

La clase, como lección, no deja de ser entretenida. Los narradores/animadores/adoctrinadores tienen el aula equipada con dispositivos didácticos que facilitarán a sus alumnos el aprendizaje de contenidos nuevos. De esa manera, todas las ideas importantes están escritas en cartulinas de colores a la manera de Post-It gigantescos (tamaño teatral), que enriquecen aún más la sensación escolar. En esos cartones se nos enumeran los pasos metodológicos de ese «optimismo crítico» que estos animadores profesan. La enumeración, lector con quien comparto estos minuciosos apuntes de clase, es la siguiente:

1) Aceptación de los hechos reales (un pesimista es el que se queda pensando en la realización imposible de grandes utopías).

2) Avanzar en pasos pequeños y posibles (estrategia que evitará el bloqueo).

3) Pensar en lo que será necesario para convertir a un pesimista en optimista.

4) El optimismo requiere imaginación (largo silencio y risas de la audiencia. Acertado golpe de efecto).

5) Resistencia (necesidad de resistir en el optimismo a pesar de que el pesimismo sea un mal pandémico).

Más adelante, los narradores se alternarán su camiseta del optimismo en el siguiente juego: cada vez que alguno de los dos se vaya poniendo demasiado cursi con su discurso, gana la camiseta. Al ganar la camiseta deberá emitir, de manera inmediata, un eslogan que haga referencia al optimismo. No importa la calidad literaria del eslogan porque, según recuerdan, Flaubert decía que los optimistas eran malos escritores. Emiten, entonces, frases de Julia Kristeva —«el optimismo es el amanecer del pesimismo»—, de Antonio Gramsci —«la tarea del modernismo ha sido vivir sin ilusiones y sin desilusiones», del Cándido de Voltaire —«hay que cultivar el propio huerto»— y de cosecha propia de uno de estos actores que dice (aquí parafraseo): no estoy interesado en el optimismo por sí mismo o el pesimismo por sí mismo, sino en las aplicaciones prácticas de uno u otro para lograr resultados reales de cambio dada una situación específica. Muy bien. Nada más tradicionalmente didáctico que usar el principio de la auctoritas, incluyendo en el discurso citas que lo validan. Nada más típicamente posmoderno que la construcción textual que rebosa de referentes y guiños literarios conocidos. La clase incluye, por supuesto, preguntas directas a la audiencia que nos dejan, pobres espectadores de teatro, cada vez más desconcertados. La lección termina con ejemplos prácticos de optimismo crítico entre los que se subraya la retórica de Barack Obama (nos muestran, en proyección sobre el telón didáctico, el vídeo de un fragmento de sus discursos) y la política de Antanas Mockus, ex alcalde de Bogotá. Hasta aquí mis apuntes de clase (espero, lector, que no te hayas aburrido porque la clase tuvo su sal).

Es demasiado fácil hablar a los espectadores sobre una buena idea que, bien formalizada como espectáculo teatral, habría podido ser un buen espectáculo teatral, pero que así, en charla, no deja de ser el atisbo en ciernes de un experimento teatral. Sin conflicto, sin personajes, sin construcción de mundo, sin desarrollo, sin tensión dramática, sin verosimilitud ni inverosimilitud, sin condensación temporal: el teatro convertido en aula de congresos para una charla de motivación personal simplista y simplificadora. Sin, tampoco, ese matiz paródico que mi optimismo intentó ver durante los setenta minutos de la puesta en escena y que, tal vez, hubiera rescatado el experimento de su nulidad. Los narradores/animadores/motivadores/experimentadores se lo estaban tomando en serio y creo que, muy en serio, se burlaban de nuestra inteligencia. El simplismo sin formalización escénico-teatral hacía mofa de nuestra capacidad de participar en juegos —léase propuestas escénicas— más complejas. Alguien podría argumentar que la no-formalización es otra forma de formalización artística. De acuerdo. Pero sólo cuando dicha “no-formalización” es intencional y funciona como parte de un concepto artístico global. Desde mi punto de vista, este no sé qué llamado An anthology of optimism se saltó ese sutil pero importante límite que separa al escenario de la plataforma: el escenario donde se construyen mundos posibles de la plataforma desde la que se adoctrina a un mundo. Y eso, a mí, me parece hacer trampa.

Valga ahora una aclaración: yo no estoy en contra del optimismo práctico. Anoche, el escenario pegaba gritos sordos mientras que dos motivadores daban saltitos optimistas sobre las tablas y nos dejaban, a quienes desconcertados mirábamos tal despropósito dramático, en el más absoluto de los pesimismos. Mi porfiado optimismo es el que, después de experiencia tal, me ha rescatado del supremo desaliento con respecto a las novedades teatrales que subestiman las posibilidades del teatro, y me ha llenado de valor para sentarme a escribir esta reseña.

La contra-crítica (necesito no ser auto-condescendiente con mi disgusto) empieza con el siguiente PERO:

Puedo tomar cualquier espacio vacío y llamarlo un escenario desnudo. Un hombre camina por este espacio vacío mientras otro le observa, y esto es todo lo que se necesita para realizar un acto teatral.

—Peter Brook—

An anthology of optimism puede ser (véase, arriba, la opción g), también, un cuestionamiento brillante —sutil y brillante— a la convención teatral, cuestionamiento escénico en cuya ejecución se hace trizas la idea más o menos convencional de lo que entendemos por “teatro”, en beneficio de nuestra propia liberación de dicha convención. La simplificación que convierte el espacio escénico en una plataforma de enseñanza subraya, con sencillez, esa cualidad didáctico-política del teatro que siempre incluye a los espectadores en determinada visión de mundo. La proyección, en ese mismo espacio aparentemente descargado de magia teatral, de fotografías y de cartas, es una mezcla intencional de géneros expresivos que destaca el hecho convencional y, por tanto, arbitrario de dichos géneros. La inclusión, en ese escenario-aula, del vídeo de un discurso político del presidente de USA, Barack Obama, insiste, de manera simultánea, en la teatralidad de las plataformas políticas y en la cualidad política de los escenarios teatrales. Dicha insistencia en lo teatral de lo real y en lo real de lo teatral, cuestiona de manera efectiva los límites de la ficción. La ficción del discurso político —la teatralidad del discurso político— queda subrayada en un contexto en el que se ha desactivado la convención ficcional del espacio escénico hasta convertirlo en un espacio de adoctrinamiento ficticio. Teatro-mundi contemporáneo: el teatro es una plataforma de doctrinas, las plataformas de doctrinas son teatros. Es posible que estos hombres sean unos genios. Y, si es así, no quiero privarme del gusto de, habiendo re-pensado mi disgusto, quitarme, delante de ellos, el sombrero. ¿O estoy siendo demasiado optimista?


Catalina García García-Herreros

Salamanca, martes 9 de junio de 2009





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LA VIDA DE COLOR DE ROSA, ¿Ó NO? YE SOLAR


Qué bonito día hizo ayer en Salamanca. Temperatura agradable, 25 grados, el cielo despejado y de un azul intenso que permitía pasear plácidamente por la ciudad, por una ciudad llena de vida y cultura, en la que los estudiantes andan cual mariposas revoloteando de flor en flor, alegrándonos la vista con sus lindos colores. Una ciudad que ha esquivado la crisis mundial, en un ejemplo de grandilocuencia supina, gestionando sus recursos, apoyando a los ciudadanos más necesitados. Una ciudad que suena a acordes del gran Rafael Farina: “Salamanca tierra mía; de arte y sabiduría; eres joya sin igual; tu brava ganadería…”. Una ciudad en la que el Festival de las Artes inunda las calles de rosa. Una ciudad en la que el Cum Sonic triunfa, local lleno, artistas entregados ante el clamor del público, gente entusiasmada…A ver, a ver, rebobinemos: ¡Qué va!. ¡Ayer hizo un puto día de perros, llovía, hacia mucho frio, no había ni dios por la calle, los estudiantes estaban todos en sus casas jodidos estudiando, hay una crisis galopante, la estatua de Farina no dice ni mu! y para colmo de los colmos el “Cum Sonic”, ó como lo llaman también “las Conchas Electrónicas en Cum Laude” ni se hacen en la Casa de las Conchas (una pena, como ya hemos comentado anteriormente) ni se hacen en el Cum Laude; sino que deciden pasarlo al Irish Rover a última hora (lo que supongo que cambiara su nomenclatura a Rover Electrónico), porque al parecer, la política del Cum Laude no es partidaria de que introduzcan instrumentos en su local. Esta decisión obliga también a los teloneros a desplazar su actuación a la sala Potemkim y la verdad que es una pena, porque el concierto lo merecía.

Si, concierto: “Ye: Solar”. Fue el primer concierto desde que comenzó el Festival la semana pasada. Una banda clásica, bueno más o menos: Con un batería que pincha ritmos tecno con su ordenador, un teclado que también canta, un contrabajo y, como fondo, unos visuales muy cuidados. Esta mezcla da como resultado ritmos pegadizos y muy bailables, con claros ecos funk, jazz y house.

Pues eso, una pena que solamente unas 25 personas asistiéramos al concierto, entre las cuales resultaban mayoría los miembros de la organización del Festival. No siempre la vida es tan de color de rosa como nos quieren hacer ver SPS.

Telúrico


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SEGUNDA COMUNICACIÓN (PARTE VII)

Sara Mora y Pablo, el hombre del pollo emocional

Sofía Elena Ibarra y Héctor Manilla

Víctor Balcells y Hugo Alonso

Paloma Pájaro y Pedro Ospina

Catalina García García-Herreros y Andrés Sudón


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EL HANG DE FRANCESCO AGNELLO



Francesco Agnello

Francesco Agnello
13 de junio 2009
Cueva de Salamanca


Llovía la noche del domingo y el hang, ese instrumento ovni, se guarecía del mal tiempo interestelar apoyado en una silla en la entrada de la Cueva. Muchos hemos contemplado estos días a Francesco Agnello recorriendo las calles de Salamanca con lo que parecía un wok de arroz con verduras y es que el brillo del hang, instrumento musical de origen suizo y también de acero como los afamados relojes del país de la cruz blanca, no ha pasado desapercibido bajo los rayos solares ahora perdidos en esta morada del festival.

Francesco Agnello, que ya participó en la edición anterior del Festival de las Artes, en la que realizó la interpretación instrumental en la obra teatral Warum Warum de Peter Brook, no repetía en esta ocasión el lugar de escena ni los compañeros de reparto, aunque sí que aparecía de nuevo acompañado por este joven instrumento. Creado tan sólo hace nueve años, tal y como nos explicó el músico italiano en medio de su concierto, el hang es obra de Félix Rohner y Sabina Schärer, y su hang era auténtico, nos lo hizo saber. Mientras lograba evitar una de las antorchas que decoraban la cueva y que casi dejan a más de una sin faldas me preguntaba yo los motivos de tanta identidad en el hand-made de este instrumento hang, mano en bernés. ¿Será que hay que evitar la era de los clones musicales hechos como buena receta culinaria con una cazuela y en este caso a porrazos?

El hang reverberaba en la cueva e intentaba comunicarse en vano con una Miriam Goldsmicht ausente que hace un año se cuestionaba teorías y sistemas teatrales en una ensalada de textos de Artaud, Dullin y Shakespeare. Los dedos de Agnello se abrían paso entre los ocho círculos tonales, solicitaban la participación de un público pasado por agua y trataban de dotar de protagonismo forzoso al mismo hang que hace un año fue actor secundario. Demasiado para un hang, diría yo, aunque su sonido sea melódicamente exquisito. Demasiado para una cazuela, añadiría yo, aunque sea último modelo y de acero inoxidable. Demasiado si pretenden venderle a uno un instrumento o una cazuela de marca. Demasiado si no le regalan a uno, por la sesión de cuevatienda, un reloj, aunque no sea suizo. Será que soy demasiado exigente.

Cristina Martín



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ACCIDENTS POLIPOÈTICS

Accidents Polipoètics


Pasé una noche turbia, y la pasé fundamentalmente solo, aunque fuera en una discoteca. A mi alrededor la gente bailaba, por qué no, algunos amigos hablaban entre ellos y pocos se acercaban a mí para decirme nada. Otros estaban enfadados, algunos tristes, en cualquier caso lejos de mí, distantes, gravitando alrededor sin aproximarse demasiado. Sólo cuando seamos felices dejará de existir el tiempo. Y como yo no lo era, tenía en alta estima el tiempo, el pasado y el futuro, en concreto, que me apretaban y devoraban; y que aún siguen haciéndolo. Por esa misma razón recordé en la discoteca que unas horas antes había estado en un bar y alguien comía un arroz a mi izquierda y quién me amaba no me daba besos ni me miraba con amor y los hombres iban y venían sentándose y levantándose, haciendo negocios en la barra con chaquetas de cuero, de pana, toda clase de chaquetas; y bebían, y yo también bebía, y había en todas partes una luz terriblemente rosa, inaguantable. Y en el bar recordé que una hora antes había entrado en la Casa de las Conchas acompañado y me había sentado con alguien y dos hombres subieron al escenario para hacer una lectura poética. Recuerdo que quién me acompañaba enseguida se levantó con un pretexto absurdo y se alejó de mí, que esa misma persona prometió volver y no volvió en toda la noche –aunque estuvo ahí, presente, ensimismada-. Pero me doy cuenta de algo. No me preocupó demasiado. Me fijé en aquellos dos personajes que había sobre el escenario. Lo que leían era sencillo, pero poderoso. Jugaban con las voces, se turnaban al hablar o leían al mismo tiempo con precisión milimétrica. Hacían reír. Tras cada poema el público aplaudía. Se movían por el escenario, articulaban su lectura en un espacio que –por fin- implicaba a los espectadores. No creo que sea necesario comentar la calidad de Accidents Polipoètics, sin duda es lo mejor –en cuanto a Las Conchas Silenciosas se refiere- que he visto en este festival. En ese momento no llovía, antes había estado lloviendo y yo había atravesado la ciudad atribulado, mojándome entero, sólo por algo que en verdad, y ahora lo comprendo, era difícil y era en vano. Pero ahora me pienso a mí mismo en el conjunto de la noche. Y lo que veo es a alguien imbécil que todo el tiempo pensaba en el futuro y en el pasado, alguien para quién cada paso era un deseo de algo, un objetivo a conseguir. Y de pronto me detengo y recuerdo el rato que pasé en la Casa de las Conchas. Allí no había nadie conocido junto a mí, estaba yo solo en una silla. Los demás se habían marchado hacia atrás. Pero entonces, eso que antes y después me había molestado, que se alejaran, me dio igual. Sólo escuchaba a los dos hombres que había sobre el escenario, y reía, y me sentía bien, sereno. No me preocupaba nada, no pensaba en lo que pasaría después ni en lo que pasó antes. Así que es cierto, cuando somos felices deja de existir el tiempo. Me alegra saberlo, haber podido comprobarlo. Le doy las gracias a Accidents Polipoètics por el rato que me hicieron pasar. Y a la vez que les doy las gracias, maldigo una y mil veces una verdad que surge dentro de mí, ahora, y se apodera de todo, una verdad que se resume en cuatro palabras: que yo no soy feliz.


Víctor Balcells Matas




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LA FAMILIA ISKARIOTE


El viernes día 5 de junio nos juntamos para ver un poquito de ska e intentar pasarlo bien, nos fuimos hasta pizarrales, la iglesia vieja para más señas, reconvertida en centro cultural, la cita era en otra plaza de este barrio pero el mal tiempo obligó a trasladar el concierto hasta allí. Nos juntamos: un punky de vallecas, un heavy de toledo y una gente del ateneo libertario, una tribu poco heterogénea para lo que nos encontramos allí. Por el camino, carretera de ledesma, todo recto, entramos en un Arbol y nos aprovisionamos de vino, coca cola y cerveza p'al heavy temiendo que se nos fuera a morir de sed y que aunque lloviese no calmara su estomago, también le compramos boca bits p'a por si acaso. Ya sabes la historia de los gremlins y la comida basura, mutaciones en general que hacen peligrar la convivencia pacífica, ya lo decía Aldoux Huxley en "un mundo feliz".

Sin embargo todo buen rollo, no se si por el "soma" que tenía alguno, o por la inapreciable colaboración de los voluntarios del certamen, con su camiseta negra y los versos de la sps (por cierto, Ángel, un día de estos paso por tu casa a buscar la mía, no te olvides, XXL)

Nos prohibieron las litronas y el calimocho, porque en un espacio cerrado como éste, ¡válgame el cielo! podíamos hacer un estropicio. El suelo era de

tarima, lo que permitió a la tribu de rastas y crestas saltar y botar todo lo que quiso como en un ritual ancestral y a un grupo de break-dance acoplarse a estos ritmos sin ningún problema. Había hasta niños con sus mamas que se lo pasaron pipa.

En fin, bebimos, comimos, bailamos y no pillamos cacho como siempre, la única rubia, la que había dentro de la lata de cerveza, que vaya lata, que parezco la insigne Gloria Fuertes. El concierto bien, chachi, toda una orquesta de unos 10 para mover al gran público, funky, reagge, ska, super divertido, hipervitaminados y gratis.

Para poner un pero, pues nada, un poco guarretes si que somos, imagínate como quedaron los alrededores, seguro que el tío que está allí impertérrito (parece un gran muñeco de nieve de piedra) con su pico representando al obrero acabó hasta los cojones. !Un saludo tronco¡ y !dios te salve¡ que te han ido a colocar a tomar por culo en vez en el puto centro como el monumento que hay al empresario. Ya lo dice mi madre, donde hay campanas no hay chimeneas. "Con tanto templo..." y tu allí aguantando.

en fin, that's all friends.

José Payán

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MAKING OF

POR QUÉ PASA MOMBAÇA
HAN PUBLICADO EN MOMBAÇA
(Si has publicado en Mombaça y tu nombre no aparece en esta lista o aparece mal, mándanos un e-mail. Nuestro becario lituano es bastante competente, pero puede cometer errores. No es nada personal, es cultural)

  • Agu "Alto Contraste"
  • Agustín García Calvo
  • Akitoy
  • Alberto de la Rocha
  • Alberto Medina Domínguez
  • Alfredo Omaña
  • Alvaro José Camacho
  • Alvaro Santamaría
  • Ana García Suárez
  • Ana Rodríguez Macías
  • Ana Sierra
  • Andrea González Bernal
  • Andrea Sarabia
  • Andreína Franceschi
  • Andrés Sudón
  • Antonio Bentivegna
  • Antonio García Gómez
  • Antonio Marcos
  • Antonio Orihuela
  • Aníbal Laval
  • Ariel Sribman
  • Arno Rafael Minkinnen
  • Arturo Ledesma
  • Aída G. Arribas
  • Banksy
  • Ben Clark
  • Bin
  • Borja Aguiló Obrador
  • Béllica
  • Carlos Mori
  • Carlos Zerpa
  • Catalina García García-Herreros
  • Chema Alonso
  • Ciuco Gutiérrez
  • Colectivo La Baleine
  • Coral Porras García
  • Cristina Jiménez
  • Cristina Martín Herrero
  • César Escudero
  • David Escanilla
  • David Fuentes
  • David Ramos Castro
  • David Vegue
  • Diana Eguía
  • Diego Arenales
  • Diego Sequera
  • Domingo Sánchez Blanco
  • Dámaso Mielgo
  • Eduardo Febres
  • Elena Santos
  • Elsa García Sánchez
  • Enrique Rivas
  • Ernesto Marcos
  • Fabio Rodríguez de la Flor
  • Felipe Piñuela
  • Fernando Castro Flórez
  • Fernando Díaz San Miguel
  • Fernando Fonticoba
  • Fernando García Malmierca
  • Fernando Llorente Negro
  • Fernando Rodríguez de la Flor
  • Finn Richards
  • Francesco D’Isa
  • Francisco Bautista
  • Germán Labrador Méndez
  • Germán Sinova
  • Gonzalo Escarpa
  • Gordon Collins
  • Gorka Fernández
  • Gustavo Dao
  • Hero Suárez Ruiz
  • Hugo Alonso
  • Héctor Manilla
  • Ignacio Rodríguez
  • Igor Domingo Sacristán
  • Iker Biguri
  • Isla Correyero
  • Ismael Marcos
  • Javier Carreras
  • Jean Claude
  • Jessica Rodarte
  • Jesús García
  • Jesús Martín
  • Jesús Pieters
  • Jesús Sudón
  • John Santerineross
  • Jorge Barco
  • José Alberto Conderana
  • José Alberto Hernández
  • José Daniel Reyna
  • José Luis Corazón Ardura
  • José Luis Parra
  • José Nácar
  • José Payán
  • José Raúl Casas
  • Juan Albarrán
  • Juan Daniel Elorza Saravia
  • Juan Escourido
  • Juan González
  • Juan Mellat
  • Juanfran Torres
  • Julieta Valero
  • Kael Abello
  • Keith Payne
  • Laura Lucas
  • Lila Dit Ça
  • Lu
  • Lucien Benoit
  • Luis Cruz
  • Luis Lorenzo
  • Luis Miguel Dos Santos
  • Luis Somoza
  • Lukasz Michalak
  • Luz Interruptus
  • Manuel Barroso
  • Manuel Gaitán
  • Marcos Arévalo
  • Marcos Gordo
  • Marcos Rodríguez
  • Mariana Rodríguez Guerrero
  • Marta Bosquet
  • María Brander de la Iglesia
  • María Isabel Gómez Cabrera
  • María José Alós
  • María Maza Brualla
  • María Ramos Bravo
  • María Salgado
  • María Ángeles Pérez López
  • Miguel Amorós
  • Miguel Martín Borgas
  • Moisés Colman
  • Moncef Belhassen
  • Mélanie Potevin
  • Nacho Suárez
  • Nadia Leiva
  • Nayade
  • Noelia Sánchez Gómez
  • Noelia Sánchez Refoyo
  • Nuria González Serna
  • Olga Carrasco
  • Oscar Borona
  • Pablo Díez Calvo
  • Pablo España
  • Pablo Sánchez Herrero
  • Palanca
  • Palla
  • Paloma Pájaro
  • Paula Estévez Bouza
  • Paula Maestro
  • Pedro Serra
  • Peru Saizprez
  • Pilar Sánchez Gómez
  • Rafael Cadenas
  • Rafael Castillo Zapata
  • Raúl Vacas Polo
  • Rebeca Tabales
  • Reynner Franco
  • Ricardo Cólera
  • Rodrigo Álvarez Nicieza
  • Roger Espada
  • Roger Vicente i Martínez
  • Salvador García Mateos
  • Samantha Sweeting
  • Sandra Martín García
  • Sara Barajas
  • Sofía Elena Ibarra
  • Sonia de Carlos
  • SPS
  • Susana Barragués
  • Teresa Fraile
  • Teresa Martín
  • Tomás Hijo
  • Tomás Querol
  • Toni Barriga
  • Túa Blesa
  • Ulises Pistolo Eliza
  • Valeria Rey
  • Vega Sánchez Aparicio
  • Vicente Gallego
  • Victorino García
  • Vidal García
  • Víctor Balcells Matas
  • Víctor del Río
  • Víctor M. Pérez Mateos
  • Yoshi Nakashima
  • Zokram
  • Zoraida Martínez Saavedra
NÚMEROS Y CRÉDITOS

Nº I: PHANTÁSTICA: DROGAS Y CREATIVIDAD

Editor: Jorge Páez

Concepto Gráfico: Mariana Rodríguez Guerrero, Bélicca, María Maza Brualla

Maquetación: Mariana Rodríguez Guerrero.

Corrección: Mariana Rodríguez Guerrero y Luis Miguel Dos Santos.

Cuerpo Diplomático: Daniela Prieto, Luis Miguel Dos Santos, Pablo Díez Calvo, Jesús Pérez García, Fernando García Malmierca, Enrique Camarena, Germán Labrador Méndez.

Ilustración y fotografía: Bélicca, María Maza Brualla, Mala*Niña, Paloma Pájaro, Fernando García Malmierca, Jean Claude, Carlos Zerpa, Enrique Rivas, Felipe Piñuela, Pablo Díez Calvo, Zokram, Kael Abello, Agu "Alto Contraste", Juan Fran Torres.

Diseño de portada y contraportada: Bélicca.

Agradecimientos: Daniel González, Marcos Arévalo, Jean Claude, Saturnino Martín, Jacinto Martín.

Imprime: Kadmos S.C.L.

Salamanca. 2006


Nº II: ANARCOMINIMALISMO, POESÍA, IMAGEN Y ASTIGMATISMO

Edita: La Oficina Anarcominimalista.

Coordinador: Jorge Páez.

Maquetación: Mariana Rodríguez Guerrero y David Escanilla.

Diseño de portada: Enrique Rivas.

Agradecimientos: Agustín García Calvo, Emiliano Redondo, Palanca, Daniel González (Malabar), Juan Ramón Casaseca Hernánez y Domingo Sánchez Blanco (Café Moderno), Julia Sánchez de María, Álvaro Parra, Reynner Franco, Marcos Antonio Cortés, Diego Piñeiro, José María García, Javier Paz Ledesma, Víctor Prieto.

Imprime: Europa Artes Gráficas.

Salamanca. 2006.


...A la memoria de José Luis Diéz Pérez

NºIII: IZQUIERDA POP

Edita: La Oficina.

Coordinador: Jorge Páez.

Maquetación: Mariana Rodríguez Guerrero.

Criterios: Germán Labrador Méndez y Fernando García Malmierca.

Cuerpo Diplomático: Fabio Rodríguez de la Flor, David Escanilla, Pablo Díez Calvo, Jesús Pérez García, Jean Claude y Catalina García García-Herreros.

Corrección: Gorka Fernandez.

DVD: Juan González.

Diseño de portada: Colectivo 'La Baleine".

Agradecimientos: Daniel González (Malabar), SDLM "Seminario de Discurso Legitimación y Memoriá), DA2, Concha Jerez, Zokram, Colectivo Tecnostorm, Jason Castro y Pedro Espina.

Imprime: Europa Artes Gráficas.

Salamanca. 2007


Nº IV: EROTISMO Y PORNOGRAFÍA.

Coordinador: Jorge Páez

Cuerpo Diplomático: Fernando García Malmierca, David Escanilla, Fabio R. de la Flor, Francisco Bautista, Felipe Piñuela, Andreína Franceschi, Jean Claude, Rodrígo Álvarez Nicieza, Germán Labrador Méndez, Elsa García Sánchez.

Maquetación: Mariana Rodríguez Guerrero, David Escanilla.

Corrección: Juan Escourido, Fabio R. de la Flor.

Diseño de portada: David Escanilla.

Sección de poesía (lectura y selección): Pablo Sánchez Herrero, Raúl Vacas Polo, Víctor M. Pérez Mateos, Francisco Bautista, Luis Miguel Dos Santos, Víctor Balcells Matas.

Agradecimientos: Daniel Gónzález (Malabar), Galería Adora Calvo, Domíngo Sánchez Blanco, Centro de arte contemporáneo DA2, SDLM (Seminario de Discurso Legitimación y Memoria), The Yeti Sound, Colectivo Anoressia, Colectivo TechnoStorm, María Brander de la Iglesia.

Imprime: Europa Artes Gráficas.

Salamanca. 2007


Nº V: ARQUITEXTURAS

Edita: El Sindicato: VIB, TDS, PSH, VELMB, GEL.

Coordinador:
Jorge Páez.

Maquetación: Mariana Rodríguez Guerrero.

Consejeros: Fernando García Malmierca, Antonio Bentivegna, Juan Escourido,Fabio Rodríguez de la Flor, David Escanilla.

Asesoría en situaciones límite: Pablo Sánchez Herrero.

Diplomáticos: Rodrigo Álvarez Nicieza, Francisco Bautista, Felipe Piñuela, Jean Claude, Víctor Balcells Matas, Elsa García Sánchez, Andreína Franceschi.


Agradecimientos: SDLM (Seminario de Discurso Legitimación y Memoria), Ben Clark, Gonzalo Escarpa (Circo de Pulgas), David Moreno, Víctor Pérez, Fabio Rodríguez de la Flor, Enrique Rivas, Vladimir Illich Dimitri, Tony Dedos Suaves, Colectivo Anoressia, Crápula Films y The Yeti Sound: Juan González, Sebastían Cabero, Sergio Hernández Martín y Daniel Fra Corra. Espacio de Arte Contemporáneo El Gallo, Domingo Sánchez Blanco, Juan Ramon Casaseca Hernández (Café Moderno) y a todos los que colaboraron en el campeonato de poetas pesados: Iria, Chuchi, Elena, Carmen y Sofía, Andrés Sudón (Radio Persona), Eliseo, Casa de las Conchas (María Ramona Domínguez y Carmen Pajares), Raúl Vacas Polo, Pedro Serra, Diego Sequera y al maravilloso escritor Víctor Balcells.

Imprime: Europa Artes Gráficas.

Salamanca. 2007

Nº VI: LA VIOLENCIA, LO SUBLIME Y SU ALTO COSTE MONETARIO

Edita: El Sindicato.

Coordinador:
Jorge Páez.

Maquetación: Mariana Rodríguez Guerrero y David Escanilla.

Corrección: Juan Escourido y Mariana Rodríguez Guerrero.

Imagen de portada: Jesús García.

Operativos: Fabio Rodríguez de la Flor, Antonio Bentivegna, Pablo Sánchez Herrero, Teresa González Barrio, Fernando García Malmierca, Feliñe Piñuela, Emilio Papel, Jessica Rodarte, Andrés Sudón, Víctor Balcells, Héctor Manilla y Pedro Ospina.

Asesoría en situaciones límite: Rodrigo Álvarez Nicieza.


Agradecimientos: Domingo Sánchez Blanco, Salva Guevara, Radio Persona, Trastoque Teatro, Teatro Lunático, Las Azogue Teatro, Máquina Teatro, SPS (Sociedad Psicogeográfica de Salamanca), Colectivo Anoressia, Sebastián Cabero, David de la Mano, Cristina Anta, Pilar Sánchez, Florencia Varela, Óscar Martín, Ramon Casaseca, Ben Clark, Arturo Ledesma, Raúl Vacas, Juan Albarrán, Sofía Elen a Ibarra, Catalina García García-Herreros, El hombre hidrocéfalo y un agradecimiento muy especial a Borja "El Grande".

Imprime: Europa Artes Gráficas.

Salamanca. 2008

Nº VII: PHOTOCHOP IN BLACK

Coordinación: Jorge Páez.

Colaboran en la elaboración de esta edición: David Escanilla, Fernando Gª Malmierca, Pablo Sánchez Herrero, Ben Clark, Fabio Rodríguez de la Flor, David de la Mano, Antonio Bentivegna y Víctor Balcells.

Maquetación y corrección: Mariana Rodríguez Guerrero.

Publicidad: Mariana Rodríguez Guerrero, Teresa González Barrio y Sofía Elena Ibarra.

Diseño de Cubierta e interior de cubierta: David Escanilla.

Agradecimientos:Domingo Sánchez Blanco, Fernando Rodríguez de la Flor, Arturo Ledesma, SPS (Emilio Papel, Antonio Méndez y Angel Luis Guinaldo), Salva Guevara, Guy Martini, Rodrígo Álvarez Nicieza y Andrés Sudón. Y un agradecimiento especial al fotógrafo Victorino García Calderón, ya que la idea original de este número surgió de nuestras conversaciones sbore fotografía y política.

Imprime: Europa Artes Gráficas.

Salamanca. 2009
REVISTA MOMBAÇA 2010
Editor: Jorge Páez.

jorge.elgerentegeneral[arroba]gmail.com


Coordinación web: Ben Clark.

correoclark[arroba]gmail.com

Diseño: David Escanilla.

info[arroba]davidescanilla.com

La Revista Mombaça es una revista de distribución gratuita. Los colaboradores de Mombaça se reservan todos los derechos de reproducción y uso de los contenidos de la Revista. Las opiniones de los colaboradores no tienen por qué coincidir con la de los editores de la Revista.
«Mombaça» fue un capricho fonético.

Jorge Páez


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