Bienvenid@ a laiguanaebria.com el blog de la Revista Mombaça. Aquí podrás encontrar todas las novedades relacionadas con esta publicación salmantina dedicada a ensayo, arte y literatura, info sobre números anteriores, material inédito y links de otros sites relacionados con la revista.

El nombre La Iguana Ebria es un pequeño homenaje al escritor venezolano Adriano González León, autor de
País Portátil, conocedor de los tugurios salmantinos, quien nos enseñó, como profesor y como amigo, que sin el concurso de la imaginación el ser humano no habría pasado de dos o tres generaciones. La Iguana Ebria estuvo en la mente de Adriano como editorial, como revista, como libro y como muchas cosas más; ahora está en la nuestra.
AGENDA CULTURAL DE SALAMANCA

[PURGATORIO] POPOPERA: CABLES DE UNA COREOGRAFÍA LITERARIA






[purgatorio] POPOPERA. Emio Greco | PC (Holanda). Coreografía, luces y concepto de sonido: Emio Greco | Pieter C. Scholten. Composición: Michael Gordon. Música y danza: Víctor Callens, Vncent Colomes, Emio Greco, Marie Sinnaeve, Suzan Tunca, Jesús de Vega Gómez. Vocal: Stefanie True. Escenografía: Marc Warning. Proyecciones: Joost Rekveld.

Salamanca. 5º Festival de las Artes de Castilla y León. Teatro Liceo, martes 9 de junio de 2009. 20:00 h. Duración: 1h05’.

In heaven everything is fine.

—David Lynch, Eraserhead (1977)—


Bellamente infernales,


llenan el aire de hechiceros veneficios

esos siete mancebos. Y son los siete vicios,

los siete poderosos pecados capitales.

—Rubén Darío, «El reino interior» en Prosas profanas—



Debo decir que me gustó. Y debo decirlo con cautela —con toda la cautela que impone el saber que estoy hablando desde la subjetividad del gusto— porque [purgatorio] PopOpera convenció poco, a pesar de haber sido celebrada con sonoros aplausos. Tal vez, porque el riesgo de las guitarras eléctricas era de drástico claroscuro: o se odiaba o se amaba. Y a mí la aventura del Dante que se enreda de baile entre guitarras me amarró con cuerdas eléctricas a una coreografía inteligente, fluida y, si cabe, literaria.

Recuerdo cinco guitarras erguidas al fondo de un escenario sin telas, un escenario dispuesto a manera de cubo con piso brillante para deslizarse. A nuestra derecha (la derecha del espectador) una proyección minimalista alternaba letras que asignaban a cada día de la semana uno de los siete pecados capitales. Lunes: soberbia, martes: envidia, miércoles: ira, jueves: pereza, viernes: avaricia, sábado: gula, domingo: lujuria. Y también recuerdo luz, chorros de luz azul. En la esquina posterior derecha del escenario, una escalera con siete peldaños: cada peldaño más angosto que el inmediatamente inferior hasta llegar al último con el tamaño apenas suficiente para una sola persona. Es decir, una escalera que se estrechaba hacia arriba como símbolo de la dificultad del ascenso. Y todo esto agrupado bajo la expectativa del título de la puesta en escena: [purgatorio] PopOpera. Guitarras para el pop, siete peldaños y listado de pecados capitales para el purgatorio. Insisto en que la propuesta me gustó. Y mucho.

Porque fue como asistir a una ilustración cinemática del purgatorio de Dante Alighieri. El espectáculo empieza con el desfile de una mujer que, cantando ópera, se dirige por el corredor central del patio de butacas hacia los tres escalones que llevan hasta el proscenio del escenario. Esta mujer va dirigiendo los pasos de un hombre quien, una vez sobre las tablas, se desplazará hasta la escalera de los siete peldaños que antes he identificado como un símbolo de ascenso. En el «Purgatorio» de Dante Alighieri, Lucía rapta a Dante y lo lleva a la entrada de ese purgatorio cuya puerta se abre traspasados tres escalones. Allí, un ángel marcará la frente del Dante personaje con siete letras «p» correspondientes, cada una, a un pecado capital y cuya marca se irá borrando a medida que éste vaya salvando los círculos en los que será ilustrado sobre cada pecado y los modos de evitarlo. ¿He hablado de los tres escalones que acceden desde el patio de butacas hasta el escenario? ¿He mencionado las letras proyectadas a la derecha del foro? Coreografía con guiño literario: la compañía Emio Greco | PC se disponía a ilustrar con baile, a la manera de un ballet contemporáneo, la aventura del Dante de la Divina Comedia en su paso por los siete círculos del purgatorio. Entonces, todo me pareció cargado de cierto encanto medieval y decidí estar bien predispuesta para disfrutar ese viaje.

Después todo fue extraño, como debió ser extraña esa travesía del personaje Dante por su purgatorio. Cinco bailarines hicieron alarde de cuerpos en sintonía con sus movimientos puntillosamente exactos. Sus cuerpos, haciendo coro de gestos al unísono, tomaban el lugar de los personajes a quienes Dante encuentra en su viaje, personajes que, a su vez, encarnan causas y consecuencias del pecado capital de su preferencia. Y mientras que los bailarines hacían sus discursos corporales, ese personaje llegado al principio observaba en la escalera simbólica e iba subiendo, peldaño a peldaño, como aquel Dante quien, una vez aprendida la lección sobre el pecado en cuestión, superaba uno de los círculos y borraba una de las marcas de su frente, hasta llegar al último peldaño del ascenso, limpio de pecados capitales. A medida que nuestros ojos se adentraban en ese purgatorio-escenario, los bailarines hacían solos e improvisaciones que más de una vez me dejaron con la boca semiabierta, anhelando para mis músculos una mínima dosis del veneno de ese ritmo que hace que el cuerpo se convierta en el más afinado de los instrumentos. Y así siguieron —de uno en uno, de dos en dos, o los cinco juntos— con una coreografía de la que cualquier cosa se puede decir menos que no había sido trabajada y coordinada hasta el cansancio. ¿Acaso no es la meticulosidad con la que se ha realizado un trabajo un valor a tener en cuenta en la evaluación de una puesta en escena? Independientemente de cuánto nos convenza su temática o su propuesta visual, es difícil negarse al encanto de una coreografía pensada al milímetro y ensayada al sudor, milimétricamente.

Tuve la suerte de ver esta puesta en escena desde el anfiteatro, posición privilegiada para ver los diseños de luz que acompañaban, con minuciosidad técnica, el baile sobre las tablas: círculos de luz cenital sobre un cuerpo, sobre dos cuerpos o ampliada para albergar a cinco bailarines que en ningún momento, con toda la dificultad de sus contorsiones y recorridos, quedaron fuera de foco. También a las luces aplaudí cuando aplaudí. Aplaudí incluso el extraño diseño contemporáneo-esotérico-minimalista que dispuso unos cuantos globos blancos y ovalados, a manera de cuerpos celestes, colgando bajo el cielo del escenario.

He anticipado que las guitarras eran problemáticas, y lo eran porque a todos nos confundieron con su polisemia: ¿Qué significaban? Cinco guitarras eléctricas, ya lo he dicho, esperaban pacientes y erguidas en el foro a que el espectáculo comenzara. Más adelante, los bailarines sacarán a escena otras cinco guitarras eléctricas que rasgarán, al unísono, con un ruidoso sonsonete (ojo: no son músicos, son bailarines) que o intenta decirnos algo o pretende hacernos salir corriendo de ese purgatorio cuanto antes. Con las guitarras en los brazos el baile perdía fluidez y se convertía en otra cosa menos agradable de ver pero, sin duda, gustosa de interpretar. Porque las guitarras eléctricas en el purgatorio de Dante Alighieri son el equivalente coreográfico de la paradoja que da título a la puesta en escena: PopOpera, ópera pop. Porque infiltrar la popularidad del pop en la minoritaria forma operística es un movimiento análogo al de hacer que los personajes del purgatorio medieval hagan ruido con sus guitarras eléctricas, movimiento éste que tiene un fin bastante encomiable: el de acercar al público menos entendido (en ópera o en Divina Comedia) contenidos que, en la prosa del pop o en la poesía de la ópera, siguen vigentes. Actualización de contenidos universales. El purgatorio con guitarras eléctricas es el del escenario y también el del teatro del mundo que nos envuelve cuando, después de haber sido testigos de semejante amalgama, nos enfrentamos al ruido de la calle.

Al acercarnos al final de la puesta en escena, una mujer (la misma que había dirigido, dando voces de ópera, al Dante personaje al purgatorio del escenario) con peluca rubia nos prometerá el cielo. Sabemos entonces que quien canta para nosotros es Beatriz, la mujer quien, en la Divina Comedia, representa la salvación del hombre. La solución de la compañía no es trivial puesto que esta Beatriz nos sorprende con un tema musical que habla de cualquier cosa menos del paraíso, a pesar de afirmar que «in heaven everything is fine». Cualquier cosa menos el paraíso puesto que esa canción es la misma que canta la mujer del radiador en la oscurísima película Eraserhead de David Lynch. Y cualquiera que recuerde esa escena de la mujer del radiador sabe que el guiño cinematográfico que hace la compañía Emio Greco | PC es todo lo perturbador que puede ser ya que actualiza la entrada al cielo del personaje Dante con una referencia a una película surrealista en la cual el cielo es poco menos que un lugar del que llueven lagartijas. La propuesta sugiere, entonces, que nos quedemos con nuestro purgatorio. Porque en él, al menos es posible sacar las guitarras eléctricas y saber que se mezcle lo que se mezcle —léase ópera, pop, cine y literatura medieval— será posible encontrar algo de sentido o de belleza. Esa es la visión de un purgatorio pop en el que aplaudí con la satisfacción de haber sido instruida, mediante la danza, en la constante universal que persiste en cada una de los intentos expresivos del hombre, Dante Alighieri incluido: la anatómica y colorida exactitud del barro que nos hace hombres.

Catalina García García-Herreros

Salamanca, 6 de julio de 2009

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PAN VII. POESÍA Y ARTES EN EL MEDIO RURAL

FESTIVAL PAN

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SILENCIO 2.0






Editorial Delirio


SILENCIO 2.0

13 de junio de 2009

Casa de las Conchas.

Salamanca.


La noche se afianza, pero no es menester confiar en ella. El público, indeterminado, escondido bajo los soportales, hace crujir sus huesos, o parpadea, no sube ningún poeta al escenario. Aquella noche me acordé de las cargas policiales, de los Jeeps, los gases lacrimógenos. Luego, en el segundo piso de la Casa de las Conchas, un poeta, apoyado en la barandilla, habló de la belleza, caminando, hablaba y caminaba, el público lo buscaba con los ojos, nadie lo veía, sólo esa voz que bajaba de arriba, donde la universidad pontificia iluminada, donde la parranda de los dioses descolgados de las nubes de tan borrachos. Oh, la belleza es esto y es lo otro, y la belleza es bella, y estas cosas, decía aquél poeta bajado de arriba, pero no del cielo, cosa confusa, postluminiscente o afterglow. Bajó y subió al escenario, recitó con ceño fruncido, inclinación hacia atrás de la espalda, como ballesta, o héroe pindárico. Tan alegre era su tristeza que uno no sabía qué hacer; pero al final siempre ocurre lo mismo, que para esto sirve la literatura, para que todas las mujeres del mundo se vayan con los surferos y directivos de empresas de zumos, y los poetas se queden escribiendo en casa que se fueron con ellas. Dijo: ahora un poema grande, y sacó un papel grande con un poema grande. Dijo: ahora un poema pequeño, y sacó un papel pequeño con un poema pequeño. Todos pensamos en los Beatles, al menos yo lo hice, por qué; buena pregunta: porque al principio se afeitaban y luego ya no, de modo que si la decadencia es barba, Gonzalo Escarpa, poeta, no era barba, sino abominación, monstruo, o tigre en la casa tomada. El más guapo de España, decían las mujeres. Los hombres también lo pensaban, y desde que le escuché tengo en cuenta la matemática fractal, la duración intermedia de los cigarrillos, donde todo ecuador aparenta vacío, donde todo centro es igual a cero, pero nadie sabe que al equilibrio no le hacen falta hospitales, ni vómito todos los días por efecto del veneno, porque en él no hay veneno.

Luego otro poeta, Josep Pedrals, al que la CIA busca para acabar con su vida, y que una vez estuvo en Japón y ganó un concurso de oratoria. Probablemente el único poeta catalán que los catalanes no entienden. Sin embargo suele ser así cuando te paras delante del Guernica y lo miras, hay cierto síndrome de Asperger, refutación holística de que todo conjunto debe ser comprendido una vez comprendidos cada uno de sus puntos. Pero hay cosas en este mundo que tienen demasiados puntos, y que por lo tanto no entenderemos jamás, hablo de Dios, por ejemplo, cuya manifestación más elemental es la muerte de Michael Jackson por parada cardio-respiratoria. La palabra respirar tiene su origen en el término ser. Quién no respira, no es. Y como Josep Pedrals (En Inglaterra Joseph) recita tan rápido y con tanta perfección –dicción- se puede decir de él que es más ser que los seres. Y la verdad, como dijera Lacan, a nadie deja de incumbir personalmente. Queremos saber la verdad. Eso queremos. Y entonces va Pedrals, sin micrófono ni nada, y recita una carta de amor que sólo habla de quesos, y hablando de quesos nos encontramos hablando de amor, en el sentido estricto de los agujeros y de que ágape es el origen de la palabra amor (αγαπη = amor [de αγαπαω = amar]). Eso quiere decir, intuyo, que si me echo colonia, ese olor ficcional tiene la intención de revelar las cinco estrellas de mi superser, pero ficcionalmente, joder; si sólo pudiera mi olor conquistar el mundo, entonces podría decir que me parezco un poco a Pedrals, cuya voz no sólo conquista a mucha gente, sino que además lo hace en diferentes idiomas.

Vamos allá. El último poeta es Peru Saizprez. En la cena, alrededor de una pizza marítima me habló de extraterrestres. Él es fotogénico, pero tiene las manos pintadas de negro. Me gusta el negro, dijo, pero no lo dijo. Empezó con un poema circular, en cuyo origen está la prehistoria de los hombres, y quizá ni siquiera nuestros últimos estadios evolutivos, sino otros, anteriores, demasiado atrás todo para que alguien pudiera comprender algo. Sin embargo parece ser que la incomprensión es un buen antídoto en cuestiones de ética sexual; hace falta comer para destilar el veneno, tempestad para nadie y dentro de uno, desear el alcohol tanto o más que el silencio. ¡Oh Dios, quiero que, por lo menos, en este mundo de mentiras, mi sangre al menos sea cierta! Como ciertos eran los breves pasajes que leía Peru con una peluca negra sobre su pelo negro y su traje negro (observación: llevaba zapatos rojos). Porque no es lo mismo que la chica salga de el pastel que el pastel salga de la chica. Que tenemos todo el derecho de fracasar, y de ir por allí pegando tiros a los mierdas de este mundo, pero no hay reconocimiento en tales derechos. Tenemos la obligación moral de preguntarnos por quién doblan las campanas, porque casi nunca doblan por ti; Yes sir, I can boogie, boogie, boogie. La literatura es una filosofía de la composición, es como el sistema de tiro al arco Zen, para el cual dar en la diana significa no tener que apuntar nunca. No le gusta a nadie, excepto a los poetas, morir sin testigos, solos, en una habitación; y sin embargo con todo el mundo por testigo: las plantas, los libros leídos en ese momento, o un verso que dice: desde que te conozco tengo en cuenta a la muerte.

Me cago en la puta, en el miserable y estrecho punto de mira de los telescopios. Para qué algo tan pequeño para decir algo tan grande. El poeta es como el Hubble, ve las galaxias y los cuásares, pero también estima y preferiría, de vez en cuando, alguna partida presupuestaria, alguna puta reparación. No, no hay nada que decir, pensó Pavese en su último día. Tutto questo fa schifo, pensó, e non scriveró mai piú. Pero aún así detrás de la ventana seguía lloviendo, y toda esa noche llovió en la Casa de las Conchas, y para qué, me pregunto yo, si el pozo estaba tapiado por orden de la empresa municipal de aguas, para qué, sino para mojar a los poetas y que la lluvia resbalara por sus textos, desfigurándolos, asimilándolos al movimiento del héroe que corta las cabezas de la Hidra, sin saber que de esas cabezas volverán a nacer otras, más fuertes, y temibles, y feas; y por más que nos maten y sacrifiquen, o corten en pedazos, en Jesucristo hemos de creer. La resurrección tiene las manos de la noche; y la muerte, en el caso de ser un poema de Peru Saizprez, es la diferencia entre ella y la diferencia misma.




Víctor Balcells Matas


Enlace relacionado: VOX 2.0




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PELLEAS Y MELISANDE, ANDE (PARTE I). EL SILENCIO 2.0




We're here because we're here

Because we're here, because we're here;

We're here because we're here

Because we're here. Because we're here.


Canción de trinchera 1916



Más allá de los bares y de los supermercados de barrio, descubrirás una montaña, una montaña de libros carcomidos por las polillas del estado, unidos por el cemento de las horas y por los excedentes del Vaticano. No te sorprenderá ver entonces, un castillo remodelado, ruina carnavalesca que dormidos en sus cimientos encerrará los estratos de un pasado lejano o próximo, dependiendo de la urna o musa que cumpla turno en ese momento. Atravesarás las puertas de basalto de la fortaleza expugnable, mas en su interior te asaltará la duda. Dicen las leyendas y los suplementos culturales que en la gran sala un fuego fatuo será alimentado por poemas nunca escritos, obras no sistémicas, engendradas en el silencio del lenguaje. Seis serán las puertas que te sonrían desde los lados hexagonales de un arabesco imposible. Tit, tit, tit, la lluvia hará acto de presencia y tú, querido egonauta, abrirás el primer camino. ¡Oh, tormento púrpura!¡oh punzada en el estómago! Aderezando pizzas con los pintalabios de mujeres muertas, Victor Balcells te saludará con palabras negras y desnutridas: “¿Qué tal?¿Has venido a ver como aderezo mis pizzas, en la hora violeta de las conchas?¿Acaso es adulterio el que un poema penetre por los oídos y construya una casa en la vagina? Las transiciones vagas del desamor, son estas: de la cama al alcaraván, del alcaraván al 24 horas, del 24 horas a la cama y vuelta a empezar, sólo que esta vez, no me muevo de la cama.” Redoble de platillos, no puedes pasar. Tu curiosidad te hará virar hacia la derecha, una puerta presidida por unas cerezas invertidas, emblema de lo que pudo pasar en un seat ibiza por carreteras ignoradas, seis tetorras explotando en el vacío, noches de búsqueda en una zodiac. No te intimidaran las trompetas de Queen al girar el gozne de la puerta. “I'm just a poor boy, nobody loves me” arrancarán las palabras descomunales desde el centro de una habitación sin ventanas. Un soldado, desafiante y rubio a partes iguales te exhortará a que digas “nada”, y tú, asustada, querrás enseñarle el miedo en un puñado de polvo, y querrás ser feliz como las bestias, y morderle la carne, enseñarle tus cicatrices. Pero ya sabes cómo se las gastan en el Somme. La tercera estancia está llena de ira, de canto occiso y luz de fluorescente. Hay ropa tendida sobre una chica que tañe las cuerdas del combate. Once dimensiones de tedio, ángel con sexo, ropaje extraño, cartas nunca abiertas y espacios hinchados por la mecánica del trapo. Ella es dulce, en su descarga de amazona.uk. ¿Podrá escribir los versos más duros esa mañana de soles como pirañas? Aún no lo sé. No lo creo. Pero cuando la lluvia ya sea flujo incesante hacia el gin-tonic ¿te decidirás a deshojar las últimas barreras, o te irás al cum-sonic?



Borja Aguiló

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UNAS BARBAS DE 'REMATE'

Fernando Martínez de la Serna


Fernando Martínez de la Serna

Las críticas que avalaban el trabajo de Fernando Martínez de la Serna, denominado musicalmente Remate, no podían ser más positivas. Revistas como New Musical Express, Uncut y Village Voice han reconocido la calidad de este artista asturiano afincado en Madrid. Asimismo, su último disco, Safe and Sound (2008), producido por Paco Loco, ha estado incluido en la lista de mejores discos del año, de acuerdo con Público, Mondo y Rockdeluxe. El concierto del jueves por la noche en el Corrillo, segundo concierto de Remate en el festival, tras su velada el día anterior en la Cueva, prometía encauzar folk, rock, funk y blues en un conglomerado construido a partir de la base armónica del pop británico. Un propósito de heterogeneidad musical que no nos había pasado desapercibido a un par de colaboradores del blog.

Cuando Borja llegó al Corrillo yo ya había conversado unos minutos con Remate, ambos habíamos coincidido fumándonos un cigarrillo fuera porque en el interior no estaba permitido. Remate, con sus ojos chiquitos y sus frondosas barbas, me había comentado que el concierto en la Cueva había sido un éxito, que él no estaba acostumbrado a tocar en espacios abiertos, donde suele haber problemas de sonido, pero que esta vez se había encontrado muy a gusto y que la gente había respondido bien. La gente comenzó a llenar la sala y Remate se situó sobre el escenario al piano, acompañado por la guitarra de Pablo Errea, músico más conocido como the Guinea Pig.

Fue una sorpresa para todos lo que nos encontramos. Un par de músicos descoordinados, the Guinea Pig con un aire tenso intentando improvisar desafortunadamente al fondo de un black angel and the destiny oscuro también como la barba de Remate. Borja consiguió cazar al vuelo unas partituras when the eagles cry y aunque far away del country Remate se declaró a Pig con un I miss you so, no lograron sincronizarse hasta que percibieron ritmicamente que every kiss was there. There was nothing to scare con los coros de Pig y una pequeña gama de azules que se ponían de acuerdo en el tuturururututurururú. Y es que las letras se perdían en algún punto no definido entre la nasalidad de la voz de Remate, el colchón aterciopelado de sus barbas y un micrófono que como nosotros, cada vez más tensos en nuestros asientos, pedía clemencia.

La gente empezó a marcharse de la sala y un tipo al fondo se preguntaba en voz alta "pero, ¿no eran tan buenos?". Sí, nos lo preguntábamos todos los que, ya aburridos, permanecimos allí charlando. Mientras, Remate and the Pig continuaban a su rollo, un pop clásico difícilmente digerible en directo, tres gracias como único intercambio con el público, dos bises regalados sin que fueran pedidos. Tal y como había confesado Remate en una entrevista de Enrique Peñas, él ya se sentía “más libre que nunca para hacer lo que le diera la gana”, y realmente lo hizo. Desde aquí, nosotros, también.


Cristina Martín




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DIGITAL 21, EN LA CRESTA DE LA OLA




Se avecina un fin de semana completito. Ayer fue la previa, ayer también era fin de semana. Si, el jueves es fin de semana, no solo porque hoy es festivo, sino porque así lo creemos las maravillosas personas que formamos este humilde blog, estamos absolutamente desatados (en pro del Festival, claro está), haciendo un esfuerzo sobre humano para no dejar ni un solo rinconcito del Festival sin observar ni analizar, aunque sea hasta las taitantas de la madrugada, ¡qué más da! Todos los días son fin de semana. ¿Y por qué? Bueno, porque somos jóvenes, alegres, guapos y tenemos unas jodidas ganas de pasarlo bien insuperables. ¡Nos apuntamos a un bombardeo!, ¡me apunto a un bombardeo! No tengo tiempo para tantas vainas y para colmo hoy se presenta un día digno de mención, a saber: A las 22:00 recitales poéticos y música en El Savor, organizado por Mombaça. A las 23:30 Macaco, a la 1:00 de la madrugada The Glimmers en Cum Sonic y a las 3:00 Maral Salmassi en Cubic. ¿Alguien da más?

Y si hoy es un día cargado, no lo fue menos ayer. Tuvimos una buena dosis de cultura, entretenimiento y diversión: la primera parada fue la performance que realizo la artista brasileña Beth Moysés en las inmediaciones de la Plaza, después la obra de danza contemporánea Mortal Engine de la compañía australiana Chunky Move y su grandilocuente espectáculo de luz (sobretodo luz), danza y sonido; en la que pudimos ver unos efectos visuales simplemente sobrecogedores. La última parada la hicimos en Cubic con Dj Amable y la penúltima (y la que nos atañe) fue el directo para Cum Sonic del pucelano Digital 21.

El Cum Sonic toca su fin. Después de diez días de directos el Festival va plegando velas, aunque sigue deparando gratas sorpresas. Por fin la sala toma temperatura, aunque nuevamente este logro no es gracias a los teloneros que amenizan los minutos previos al concierto (residentes de distintos locales salmantinos), sino a la calidad de los Djs participantes y a que finalmente han encontrado una ambientación sugerente para el local. Aleluya, después de nueve conciertos han dado con la formula: buena ambientación (luz y humo), proyecciones novedosas, un laser bien ubicado y buena música. A todo esto hay que añadir la calidad y saber estar de Digital 21, que se tuvo que adaptar a las extrañas circunstancias que planean sobre la “mini plaza” del Cum Laude y su normativa de no dejar entrar instrumentos en el local (…si no sabes torear pa´ que te metes) por lo que Digital 21 tuvo que cambiar el concierto y presentación de su nuevo trabajo por una sesión. Una buena sesión en la que revisó desde bases techno temas clásicos del punk, rock y grunge que hicieron bailar al numeroso publico asistente.

Telúrico




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SEGUNDA COMUNICACIÓN (PARTE X)

Andrés Catalán y Borja Aguiló

Jorge Páez y Luis Somoza

Sofía Elena Ibarra. Cerca, Fabio R. de la Flor

Blas García y Óscar Martín

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QUINTA GENERACIÓN DE LOS MERCHEROS

El Gallo Espacio de Arte Contemporáneo

Exposición Tetas, culos y otros animales
Espacio de Arte Contemporáneo El Gallo
(Gran Vía, 71)
Junio 2009




Por senderos de hienas se sale de la tumba
si se supo ser hiena

Gilberto Owen

Voluptuosos mercenarios sin salida, amigos todos, cruzad a vuestras hijas con los primeros arqueros que vuelvan con un ojo de cada color y la nariz de cera, me van a convertir en una máquina de matar, y de correr. Quiero que monten un escándalo mayor que el de aquél día, quiero que nos escupan a la cara, quiero acabar con esta familia; para el miedo colectivo planeo un destino extraordinario que siempre durmió con ellas. Pido especialistas en sus obras, poco habladores, huraños, renegridos, ni siquiera golpeados. Debéis esperar a que la mecha me asome a los oídos, esa es la señal del cáncer indio, la señal de que nunca me odié tan bien como en vuestros brazos, y tampoco funcionaba. Valía matar a la gente así, y no valían niños sin nalgas, el olor del XIV, la Sabana, la negra madeja que extiende nuestro anzuelo. Contagiar después a elegidos preocupantes con obsesiones auténticas, pero las jóvenes inexpertas van más allá –sabiendo cómo no mantener el equilibrio, reinas sin tocar tierra-, vulgar sería si lo consiguieran, vulgar sería que consiguieran lo que la vida les debe, y prioritario; el trigo de la aldea rodando hasta padres borrosos, rebeldes pero no demoledores, la verdad enmascarando que todo texto es la mayor bajeza. Yo en los ochenta os veía venir, una bonita voz, y una vida miserable. Ahora basta de palabras, de descansos reales, ahora que volvéis de plantar fuego, y eso es otra forma de callar. Transformad la idea de la mujer, no os quiero tal como sois, y mi trabajo acumulado. Planeo peregrinaciones futuras para armonicistas pendencieras que entretienen su ira comprándonos, cuando quieren corredores perfectos, seguros y destruidos boca arriba hasta el Pacífico: lo que mis pies buscan, vernos caer silbando. Escribid, haced lo que sea, pero escuchadme: dejad que ellas consigan el dinero.

Víctor M. Pérez Mateos

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LEV: ARQUITECTURA DE LA SOLEDAD


Lev. Muta Imago (Roma, Italia). Dirección: Claudia Sorace. Dramaturgia: Riccardo Fazi. Intérprete: Glen Blackhall. Sonido: Riccardo Fazi. Escenografía: Massimo Troncanetti. Vestuario: Fiamma Benvignati. Grabaciones voz femenina y canto: Irene Petris. Grabaciones piano: Marco Guazzone.

Salamanca. 5º Festival de las Artes de Castilla y León.

Teatro Caja Duero

Lunes 8 de junio de 2009. 20:00 h. Duración: 50’.



Cuando mira por la ventana, ¿qué ve?


—Muta Imago—



Al entrar en un teatro a oscuras, vemos la silueta de un hombre que, parado debajo de una lámpara, espera por el inicio de algo. Es una imagen inquietante puesto que de ese hombre sólo sabemos que su nombre es Lev y que algo extraordinario le sucederá. ¿Acaso no se llama Lev cualquiera de nosotros? Es una imagen inquietante porque sintetiza, con enorme fuerza visual, la soledad del hombre Lev o, por qué no decirlo, la soledad de un Lev que es igual a nuestra —la de cada uno de nosotros— incisiva soledad. ¿Acaso no está cada uno de nosotros mirando desde adentro, por la ventana del iris, lo que sucede en el mundo/teatro? El goteo silencioso en minutos de esa espera hace que lo que esté por suceder adquiera importancia de cataclismo, de la misma manera en que una mancha negra adquiere una apariencia tormentosa cuando se posa, macabra, sobre un lienzo blanco. La espera afina la tensión y estira nuestra expectativa hasta que la lámpara se cae encima del hombre y algo en el suelo, a manera de guerra, explota llenando de esquirlas, sesenta años después, la mullida contingencia del patio de butacas.

Lo que sucede en adelante es, al mismo tiempo, terrible y majestuoso. Terrible, porque la lograda imitación de una atmósfera de trincheras en mitad de la muerte nos incluye. Majestuoso, porque es difícil explicar el hechizo que, sobre sus espectadores, ejerce la compañía Muta Imago con tan sólo un poco de arena añadida a un sistema de tres paneles y tres lámparas movido por cuerdas y poleas desde el emparrillado. El hilo argumental es corto y exento de nudos: un soldado pierde la memoria por efecto de una bala en el cerebro y trabaja, día a día, en la recuperación del contenido que su olvido esconde. Pero no es sólo eso lo que vemos expresado, casi sin palabras, sobre el escenario. Es más que eso. Algo que compete a la metafísica implícita en la generalización que hace de un hombre, cualquier hombre y de cualquier hombre, todos los hombres. Esa metafísica que permite pensar en algo esencial que es común para todos (asumo el riesgo anti-positivista de una afirmación como la que acabo de emitir porque la compañía Muta Imago me ha hechizado).

Tres lámparas suben y bajan simbolizando, de manera alternada, una explosión, el desconcierto de una trinchera, la confusión de una guerra, la luz de una sala de cirugías y un amanecer. Tres paneles blancos de distintos tamaños bajan y suben generando todo el efecto de la destrucción tras los impactos. Esas mismas láminas (los he llamado paneles) serán, luego, usadas como tableros, cuadernos de notas y ventanas. Paneles de un material transparente, en un principio cubiertos por arena blanca, en los que Lev irá dibujando, con el dedo, su pasado, para encontrarse. La búsqueda sucede en mudo claroscuro de gesto y de sonido, con un juego de espejos que, situados en el suelo, proyectan imágenes sobre los paneles-pantalla. Lo demás es magia, ya lo he dicho



Cincuenta minutos de naufragio en una atmósfera creada para el arrobamiento. Espectadores que se hunden, como peces sin parpadeos, en los juegos de luz hasta ese momento de sugestión máxima en el que, por efecto de un haz sobre el que Lev derrama un poco de arena, vemos a una bailarina moviendo sus piernitas de fantasma (la bailarina es una trampa lumínica) ante la expresión de ese ¡oh!, inevitable, en boca de todos o de casi todos. Cuando los espejos se agotan y los gestos se acaban, cuando estamos alcanzando a Lev en la memoria de Lev, nos damos cuenta de que Lev ha recordado cuál es su brazo izquierdo —el que sostiene una lámpara— y de que Lev está preparado para volver a llamarse Lev entre nosotros.

De acuerdo. En escena, con minuciosa exactitud, algo bello ha sucedido. ¿Sólo eso? ¿Sólo el momento que se diluye y ya casi no existe cuando salimos? Tal vez sí. Tal vez no. Prefiero apuntarme a la segunda de las opciones. He aquí el razonamiento que inclina mi preferencia:

Durante el lapso de tiempo en el que estamos todos fascinados con lo que vemos sobre el escenario, el personaje Lev no dice una sola palabra pero el ambiente sonoro incluye varias voces en off. Una es la del médico que anuncia que la bala ha sido extraída, otras pertenecen a personas que hacen preguntas sobre lo que Lev recuerda y le ayudan, con esas preguntas, a reencontrar su memoria y otra es la de un locutor de radio que anuncia el éxito de la puesta en órbita del satélite Sputnik 2, ése que llevaba en su interior a la perrita Laika, primer ser vivo que, en noviembre de 1957, fue llevado fuera de la atmósfera terrestre. La puesta en escena refiere el drama de un soldado ruso sin memoria y, por momentos, el ambiente sonoro incluye a una voz en off hablando del Sputnik. No hay gratuidad en el teatro bien construido, luego entre Laika y Lev debería existir una relación interpretable como parte del concepto artístico que la obra expresa. ¿De qué manera es significativa esa inclusión referencial del Sputnik y de Laika? Por una parte, es posible que la mención del Sputnik tenga una función contextualizadora puesto que sitúa el momento en el cual Lev está escribiendo su diario y viviendo el proceso de recuperación de sus recuerdos. Ese locutor de radio podría ser parte del entorno histórico de Lev, una voz que Lev escucha y que, así, lo sitúa en un marco de coordenadas temporales determinado. Por otra parte, probable es que haya algo más que contexto histórico en la mención de Laika, y ese “algo más” es el que otorga, a esta puesta en escena, la dimensión generalizadora y, digámoslo así, trascendente de la que antes hablé. Es coloquial el uso de la expresión estar en la luna para referirse a una persona que está fuera de la realidad o que se ha distraído. No es difícil, entonces, relacionar dicha pérdida de realidad por desmemoria de Lev con la puesta en órbita de Laika. Más aún, yo veo en la puesta en escena de Muta Imago una delicada metáfora de la soledad. Dado que el recuerdo funciona como articulador de una realidad objetiva cuya objetividad es convencional y colectiva (nos construimos como individuos a partir de códigos culturales como el lenguaje hablado), una circunstancia como la pérdida de la memoria desvinculará, a quien la padece, de ese acuerdo colectivo que instaura una realidad, dejando a esa persona por fuera de dicha realidad por desconocimiento de los referentes compartidos. La comunicación requiere el conocimiento de lo convencional colectivo. El olvido de dicha convención supone la incapacidad de comunicación y, por tanto, la caída en un abismo de subjetividad. ¿En qué se parecen Laika en órbita y Lev desmemoriado? Laika y Lev son cuestionamientos metafóricos de la posibilidad de comunicación en ausencia de referentes compartidos; Laika y Lev son metáforas de la más profunda e impenetrable soledad.


Finalizando el tiempo de la puesta en escena, una voz en off le pregunta a Lev qué es lo que ve cuando mira por la ventana mientras que Lev, con cuerdas que lo levantan del suelo, imita el paso de un astronauta liberado de ataduras gravitatorias. De manera simultánea, una ristra de lámparas que apuntan directo a los ojos de los espectadores (lámparas en el suelo del foro enfocando hacia el patio de butacas) empiezan a disparar rayos fotónicos de altísima potencia. Nuestros ojos parpadean, quedan atónitos y lloran de fulgor antes de cerrarse. Ese aullido de luz nos taladra y nos incluye en la desmemoria de Lev: un drama que empezó con el destello de la explosión que le trepanó la zona de memoria en la cabeza. Ese grito de luz nos apunta y nos convierte en Lev, nos enmudece y nos pierde en el abismo de nuestras propias e individuales preguntas. De repente, estamos ciegos de luz y solos, atentos en el miedo de esa sencilla certeza: estamos solos, escuchando la ironía de una voz que nos pregunta: «cuando mira por la ventana, ¿qué ve?».


Catalina García García-Herreros

Salamanca, 11 de junio de 2009

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LA SAZÓN LITEARIA ES MI PUTA, QUE NO OS AMA (Introducción biológica, Part. I)

El Gallo Espacio de Arte Contemporáneo

Exposición Tetas, culos y otros animales
Espacio de Arte Contemporáneo El Gallo
(Gran Vía, 71)
Junio 2009



Pero no me dejes fastidiarla, ¿quieres?


Porque cuando necesito un amigo, ahí estás tú

Vaya desastre

J.Mascis


Mi instinto de autoconservación, ya sea una bandada de pirañas languidecida bajo máscaras de muy diversos gestos en unos, ya sea exhibido impúdicamente por otros promoviendo distintos grados de irritación entre sus congéneres y en ellos mismos, me es inherente, nos es inherente a todos. El instinto de autoconservación se manifiesta a través de infinidad de formas de codicia y estupidez.

Como se dilata un alojamiento de tres pisos para dejar salir un cuerpo quemado avanza la creación de belleza, con un rigor de firmeza difusa y obstinada. De esas formas obtusas están hechos quienes se hacen llamar prófugos de la justicia y elegidos de la vida. Son noticias de muerte cuyas consecuencias respirarán con seguridad por sus emisores, resumiendo el efecto clásico que se obtiene al golpear fuertemente una masa de carne blanda con un palo duro (debe uno escapar hasta el baño para hostiar un estanque inglés contra un fluido tenso como la apariencia de una naranja).

¡Oh extrañeza! El corazón, una minúscula melancolía de venganza y lujuria. Y rotos los huesos, te conviertes en libertad. ¡Oh dulzura!

Pero, ¿y qué hay del gusto de poder seguir inspirándose uno mismo estados pseudo místicos mediante el éxtasis ultratemporal que procura contemplar la arquitectura, los viejos edificios imperiales que definen lo auténticamente romántico (que no románico ni vulgarismo inglés) que yace en el propio espíritu? ¡Arrecifes de coral, mares sin olas, músicas casi preciosas, ritmos perfectos, amor!

¡Oh el gusto de poder gustarse de algo!

Ni en un solo aspecto -considérense también los trozos aparentemente inconsistentes e indefinitivos por sí mismos- de esas acciones propias de los hombres enjutos y crueles han podido encontrar los seres superiores algo de apetito, y mucho menos una sujeción liberadora. Los roles asignados a cada uno de los grupos que conforman el tejido social (quita la sociedad¡), transforman, cada día, en paranoicos a aquellos que brillan con luz propia y singular, tienen la necesidad notoria del tartufo que dirige sus pasos ciegos hacia la falta de escrúpulos y de pudores como medios guías hasta ningún fin; su función es bella.

Accedamos a la calle de las serpientes desde abajo, ascendamos rodando sobre el rubor de nuestros deseos de desear hasta dar con los fabulosos cielos rúbeos como el cobre prometidos por nuestros abuelos; visiones estremecedoras que nos asesinarán al mezclarnos con el último punto de la cuesta.

No. No se puede encontrar consuelo en el sexo, tampoco en un sexo programado para ser expuesto en sucesiones vagamente legítimas de imágenes parcas. No se quiere creer en una manera sexual únicamente dotada para unir conciencias sumisas y ágiles como monos.

En la pantalla del siglo XXIV, ponen esta madrugada la partida de póquer definitiva, entumecida por el interés típico de los artistas, y mis colegas amados pasan su tiempo tranquilos sin pensar en nada, sintiendo que soy un elitista. Vale, ahora confiaré estúpidamente en ustedes, y me conformaré con que también se pudran en el extraño anhelo que todos padecemos…

El poder para sugestionar a los visores siempre distraídos (ojo constantemente baboso y ávido) que cargan con la obligación de elegir a los ya elegidos, recae en cada degeneración sobre tipos y tipas que recogen sus sentimientos de dos lecturas y de sendos viajes.

¿Qué diferencia hay entre unos dedos delicados acariciando vientos de espinas y unas pezuñas cualquiera toqueteando la piel de la amada? Ducha la expresión en anatomía de vaca. Lava sus trapos en sangre de cebra. Ten a tus musas aprobadoras muy incómodas en su papel.

Lo que verdaderamente hace a algunos hombres del campo indiferentes hacia el progreso, a parte del resto de sus aspectos constitutivos (y con toda razón), es que se puede desglosar con facilidad en anécdotas de imaginería que amenizan las relaciones humanas. ¡Qué os creéis!, ellos se bastan a sí mismos en su soledad naturalizada.

Lo abrumador es que el progreso usa a las mismas personas para encarnar vidas distintas. Qué estupenda horterada. Es casi brillante.

Encerradas en las necesidades veleidosas de la sangre, los cartílagos y los huesos, luces libran una horrenda batalla chabacana y jhôven. Resuenan tambores de pieles ensuciadas, anúnciese la inmensidad de lo regresivo, por prometedor.

El cielo enrojecido, ¡ah! industrias grises como potentes caballos salvajes nacidos en los cuarenta y muertos en los ochenta. Si Haro Ibars resucitase de entre los cadáveres, os machacaría a todos a base de disgustos intactos, chutes de neón y escuchas del luciferino Lou. Y yo se la devolvería.

Loco es uno que sabe que detrás de la felicidad está la violencia.

-Pero, dime: ¿amas para perder?

Sí.


Toni Barriga Torres


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POR QUÉ PASA MOMBAÇA
Revista Mombaça
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(Si has publicado en Mombaça y tu nombre no aparece en esta lista o aparece mal, mándanos un e-mail. Nuestro becario lituano es bastante competente, pero puede cometer errores. No es nada personal, es cultural)

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NÚMEROS Y CRÉDITOS

Nº I: PHANTÁSTICA: DROGAS Y CREATIVIDAD

Editor: Jorge Páez

Concepto Gráfico: Mariana Rodríguez Guerrero, Bélicca, María Maza Brualla

Maquetación: Mariana Rodríguez Guerrero.

Corrección: Mariana Rodríguez Guerrero y Luis Miguel Dos Santos.

Cuerpo Diplomático: Daniela Prieto, Luis Miguel Dos Santos, Pablo Díez Calvo, Jesús Pérez García, Fernando García Malmierca, Enrique Camarena, Germán Labrador Méndez.

Ilustración y fotografía: Bélicca, María Maza Brualla, Mala*Niña, Paloma Pájaro, Fernando García Malmierca, Jean Claude, Carlos Zerpa, Enrique Rivas, Felipe Piñuela, Pablo Díez Calvo, Zokram, Kael Abello, Agu "Alto Contraste", Juan Fran Torres.

Diseño de portada y contraportada: Bélicca.

Agradecimientos: Daniel González, Marcos Arévalo, Jean Claude, Saturnino Martín, Jacinto Martín.

Imprime: Kadmos S.C.L.

Salamanca. 2006


Nº II: ANARCOMINIMALISMO, POESÍA, IMAGEN Y ASTIGMATISMO

Edita: La Oficina Anarcominimalista.

Coordinador: Jorge Páez.

Maquetación: Mariana Rodríguez Guerrero y David Escanilla.

Diseño de portada: Enrique Rivas.

Agradecimientos: Agustín García Calvo, Emiliano Redondo, Palanca, Daniel González (Malabar), Juan Ramón Casaseca Hernánez y Domingo Sánchez Blanco (Café Moderno), Julia Sánchez de María, Álvaro Parra, Reynner Franco, Marcos Antonio Cortés, Diego Piñeiro, José María García, Javier Paz Ledesma, Víctor Prieto.

Imprime: Europa Artes Gráficas.

Salamanca. 2006.


...A la memoria de José Luis Diéz Pérez

NºIII: IZQUIERDA POP

Edita: La Oficina.

Coordinador: Jorge Páez.

Maquetación: Mariana Rodríguez Guerrero.

Criterios: Germán Labrador Méndez y Fernando García Malmierca.

Cuerpo Diplomático: Fabio Rodríguez de la Flor, David Escanilla, Pablo Díez Calvo, Jesús Pérez García, Jean Claude y Catalina García García-Herreros.

Corrección: Gorka Fernandez.

DVD: Juan González.

Diseño de portada: Colectivo 'La Baleine".

Agradecimientos: Daniel González (Malabar), SDLM "Seminario de Discurso Legitimación y Memoriá), DA2, Concha Jerez, Zokram, Colectivo Tecnostorm, Jason Castro y Pedro Espina.

Imprime: Europa Artes Gráficas.

Salamanca. 2007


Nº IV: EROTISMO Y PORNOGRAFÍA.

Coordinador: Jorge Páez

Cuerpo Diplomático: Fernando García Malmierca, David Escanilla, Fabio R. de la Flor, Francisco Bautista, Felipe Piñuela, Andreína Franceschi, Jean Claude, Rodrígo Álvarez Nicieza, Germán Labrador Méndez, Elsa García Sánchez.

Maquetación: Mariana Rodríguez Guerrero, David Escanilla.

Corrección: Juan Escourido, Fabio R. de la Flor.

Diseño de portada: David Escanilla.

Sección de poesía (lectura y selección): Pablo Sánchez Herrero, Raúl Vacas Polo, Víctor M. Pérez Mateos, Francisco Bautista, Luis Miguel Dos Santos, Víctor Balcells Matas.

Agradecimientos: Daniel Gónzález (Malabar), Galería Adora Calvo, Domíngo Sánchez Blanco, Centro de arte contemporáneo DA2, SDLM (Seminario de Discurso Legitimación y Memoria), The Yeti Sound, Colectivo Anoressia, Colectivo TechnoStorm, María Brander de la Iglesia.

Imprime: Europa Artes Gráficas.

Salamanca. 2007


Nº V: ARQUITEXTURAS

Edita: El Sindicato: VIB, TDS, PSH, VELMB, GEL.

Coordinador:
Jorge Páez.

Maquetación: Mariana Rodríguez Guerrero.

Consejeros: Fernando García Malmierca, Antonio Bentivegna, Juan Escourido,Fabio Rodríguez de la Flor, David Escanilla.

Asesoría en situaciones límite: Pablo Sánchez Herrero.

Diplomáticos: Rodrigo Álvarez Nicieza, Francisco Bautista, Felipe Piñuela, Jean Claude, Víctor Balcells Matas, Elsa García Sánchez, Andreína Franceschi.


Agradecimientos: SDLM (Seminario de Discurso Legitimación y Memoria), Ben Clark, Gonzalo Escarpa (Circo de Pulgas), David Moreno, Víctor Pérez, Fabio Rodríguez de la Flor, Enrique Rivas, Vladimir Illich Dimitri, Tony Dedos Suaves, Colectivo Anoressia, Crápula Films y The Yeti Sound: Juan González, Sebastían Cabero, Sergio Hernández Martín y Daniel Fra Corra. Espacio de Arte Contemporáneo El Gallo, Domingo Sánchez Blanco, Juan Ramon Casaseca Hernández (Café Moderno) y a todos los que colaboraron en el campeonato de poetas pesados: Iria, Chuchi, Elena, Carmen y Sofía, Andrés Sudón (Radio Persona), Eliseo, Casa de las Conchas (María Ramona Domínguez y Carmen Pajares), Raúl Vacas Polo, Pedro Serra, Diego Sequera y al maravilloso escritor Víctor Balcells.

Imprime: Europa Artes Gráficas.

Salamanca. 2007

Nº VI: LA VIOLENCIA, LO SUBLIME Y SU ALTO COSTE MONETARIO

Edita: El Sindicato.

Coordinador:
Jorge Páez.

Maquetación: Mariana Rodríguez Guerrero y David Escanilla.

Corrección: Juan Escourido y Mariana Rodríguez Guerrero.

Imagen de portada: Jesús García.

Operativos: Fabio Rodríguez de la Flor, Antonio Bentivegna, Pablo Sánchez Herrero, Teresa González Barrio, Fernando García Malmierca, Feliñe Piñuela, Emilio Papel, Jessica Rodarte, Andrés Sudón, Víctor Balcells, Héctor Manilla y Pedro Ospina.

Asesoría en situaciones límite: Rodrigo Álvarez Nicieza.


Agradecimientos: Domingo Sánchez Blanco, Salva Guevara, Radio Persona, Trastoque Teatro, Teatro Lunático, Las Azogue Teatro, Máquina Teatro, SPS (Sociedad Psicogeográfica de Salamanca), Colectivo Anoressia, Sebastián Cabero, David de la Mano, Cristina Anta, Pilar Sánchez, Florencia Varela, Óscar Martín, Ramon Casaseca, Ben Clark, Arturo Ledesma, Raúl Vacas, Juan Albarrán, Sofía Elen a Ibarra, Catalina García García-Herreros, El hombre hidrocéfalo y un agradecimiento muy especial a Borja "El Grande".

Imprime: Europa Artes Gráficas.

Salamanca. 2008

Nº VII: PHOTOCHOP IN BLACK

Coordinación: Jorge Páez.

Colaboran en la elaboración de esta edición: David Escanilla, Fernando Gª Malmierca, Pablo Sánchez Herrero, Ben Clark, Fabio Rodríguez de la Flor, David de la Mano, Antonio Bentivegna y Víctor Balcells.

Maquetación y corrección: Mariana Rodríguez Guerrero.

Publicidad: Mariana Rodríguez Guerrero, Teresa González Barrio y Sofía Elena Ibarra.

Diseño de Cubierta e interior de cubierta: David Escanilla.

Agradecimientos:Domingo Sánchez Blanco, Fernando Rodríguez de la Flor, Arturo Ledesma, SPS (Emilio Papel, Antonio Méndez y Angel Luis Guinaldo), Salva Guevara, Guy Martini, Rodrígo Álvarez Nicieza y Andrés Sudón. Y un agradecimiento especial al fotógrafo Victorino García Calderón, ya que la idea original de este número surgió de nuestras conversaciones sbore fotografía y política.

Imprime: Europa Artes Gráficas.

Salamanca. 2009
REVISTA MOMBAÇA 2010
Editor: Jorge Páez.

jorge.elgerentegeneral[arroba]gmail.com


Coordinación web: Ben Clark.

correoclark[arroba]gmail.com

Diseño: David Escanilla.

info[arroba]davidescanilla.com

La Revista Mombaça es una revista de distribución gratuita. Los colaboradores de Mombaça se reservan todos los derechos de reproducción y uso de los contenidos de la Revista. Las opiniones de los colaboradores no tienen por qué coincidir con la de los editores de la Revista.
«Mombaça» fue un capricho fonético.

Jorge Páez


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